Por lo que se oye, se cuenta y se rumorea, los próximos en caer (suena cínico decirlo así) son dos personas que están muy enfermas: una, que cae bien, es Jesús Quintero (82 años) más conocido como “El loco de la colina” y otro que cae mal (hablando grosso modo, por supuesto) es Jordi Pujol (92 años) conocido entre otras miles de cuestiones porque cuando “sonó” que lo mismo acabaría en la cárcel dijo: “Si se siega una rama del árbol, caen las demás”, refiriéndose a que si hablaba yo qué sé. Esta frase la dijo en septiembre de 2014 a sus ochenta y tantos años.
Curiosamente a partir de esa fecha, que yo recuerde, empezaron todos los medios de comunicación (que yo veía) a machacarnos con Cataluña (dicho pronto y mal) y hasta la fecha. De este asunto no quiero comentar nada porque no tengo mucha idea. El día que lea “Informe sobre Cataluña. Una historia de rebeldía (777-2017)” de José Enrique Ruiz-Doménec lo mismo me da por opinar de Cataluña, Pujol y el independentismo.
Otra persona que dicen los mentideros que fallecerá pronto (qué frío suena esto, lo sé) es Benedicto XVI, de nombre secular Joseph Aloisius Ratzinger que a sus 95 años anda regular de salud. De este papa el Vaticano reveló que en mayo de 2005 había sufrido un ataque cerebral leve (ACV), a apenas un mes de haber sido elegido y que poco después empezó a tener síntomas de deterioro cognitivo. Eso he leído. Por eso me extrañó que si hace 17 años notaron algo y ocho años después renunció al papado, me extrañó que en febrero de este año 2022 escribiera una extensa carta que empieza así: «Una vez más sólo puedo expresar a todas las víctimas de abusos sexuales mi profunda vergüenza”.
Lo cual está bien aunque cuando la leí pensé que alguien la había escrito por él. Luego me acordé de que Noam Chomsky a sus 93 años sigue adelante con su activismo político y le acaban de sacar otro libro de entrevistas, por lo que pensé que el papa Benedicto XVI podría seguir activo mentalmente. Soy un desconfiado.
Pero hay que escuchar y leer a los mayores. Es algo que he practicado toda la vida. Aprender escuchando lo que decían mis mayores.
Cuando tenía ocho años escuchaba a los de doce. Cuando doce a los de quince. Cuando quince a los de veinte, excepto una época en la adolescencia en la que no escuchas a nadie. Cuando veinte a los de treinta y a partir de los treinta a todo el que me aportara algo. Escuchar y leer. En definitiva, la vida es escuchar a los que más saben. Y en estos menesteres, para lo grande y lo pequeño, la veteranía es un grado.
Por eso, cuando las personas mayores envejecen, van dejando un legado que no podemos dejar escapar.
Yo, a mis 57 años, sigo disfrutando cuando alguien me cuenta su vida. Aclaro que la edad no es solo física sino mental. Todo depende de lo que haya vivido uno.
Y me acuerdo por ejemplo de que Clint Eastwood tiene 92 años y ahí está. O de que Carmen Sevilla va a cumplir también 92, pero lleva con Alzheimer desde 2009. Por esas fechas pasó por Mérida y coincidió con mi familia en un restaurante, ya andaba mal, pero fueron muy amables tanto ella como los familiares que la acompañaban. Y no es fácil, lo digo porque sé qué es el Alzheimer, mi madre vivió con esa enfermedad sus últimos siete años de vida.
Jesús Quintero, Jordi Pujol, el papa Benedicto XVI y tantas y tantas personas en situaciones difíciles. Escuchar a nuestros mayores, para mí, es todo un lujo a nuestro alcance.













mi Jordi Pujol, sin querer erntrar en sus presuntas corrupciones fue un buen politico, muy colaborador siempre con el Gobierno, nunca con declaraciones altisonantes de nacionaslismo catalán, y simpre sincero….