Nada más inagurar el Gobierno de coalición PSOE-UP, se inició el intento de su derribo. Deslegitimitación, demonización y oposición sistemática a todas y cada una de las medidas del gobierno. Desde entonces, la alianza de toda la derecha política y mediática han remado en la misma dirección y el PP llega, por ocultación obligada de sus intenciones, sin otro objetivo que acabar con el “Sanchismo”, utilizando estrategias muy lejos del espíritu de la Constitución; cercanas a la simplificación intelectual y a la manipulación de mensajes que acaban siendo fakes new o deformación de la realidad. En los patrones mentales de la derecha española es intrínseco a su naturaleza. Para ellos, Europa sigue comenzando en los Pirineos.
Una de las constantes ha sido la búsqueda de la polarización por parte del populismo de la derecha y su extrema, que se ha terminado concretado en el programa famélico del PP de Feijóo: “España o Sánchez”. La atribución de nuestra Nación como patrimonio exclusivo de la derecha es utilizado, una vez más, para establecer su confrontación excluyente y maniqueista entre la “gente de bien” y los anti-patriotas; todo con el objetivo de derogar derechos laborales, civiles y fiscales, conquistados en esta legislatura en un contexto de auténticas dificultades, sanitarias, climáticas y geoestratégicas.
Feijóo, un político que vino para moderar a los suyos, ha sido abducido por el reaccionarismo de Ayuso y de VOX. La dialéctica nomimal no pueden presentarla entre “Sánchez o Feijóo”, por la inconsistencia intelectual del gallego; pues ha dado pruebas más que evidentes, en estos meses, de su limitada capacidad y solvencia política. Desde su mirada miope, frente a Sánchez, su concepción aldeana y atávica de España.
Si los “Sanchistas” no son España, me temo que el PP nos está diciendo que sobra una parte importante de la población y que sobran las politicas sociales y económicas que nos sitúan como país de referencia en Europa.
Indudablemente, sobra todo lo que no respondan a su concepción uniforme de la sociedad y de su impronta de neonacionalismo españolista. Madrid es España que dice Ayuso y el resto, será territorio reconquistado.
En conclusión, en esa ecuación trilera de “España o Sánchez”, el PP ahonda y persiste en una España que niega la pluralidad de identidades. Para que no se note más, esconde la incapacidad de Feijóo y pretende obviar la equivalencia exclusivista de entender a España como la suma de PP y VOX. Al tener que introducir por aritmética política a los de Abascal, además de su currículum oculto de reducción de pensiones, eliminación de prestaciones sociales, reducción salarial, discriminaciones fiscales hacia los más desfavorecidos, tendría que formalizar en su acción de gobierno, medidas relativas a su demostrada xenofobia, antifeminismo y homofóbicas de los de Abascal.
No nos jugamos, ni mucho menos, “España o Sánchez”; nos jugamos perseverar otros cuatro años en medidas sociales y económicas de un gobierno redistributivo, como el que hemos tenido, o volver a lo que históricamente ha sido España. España incluyente, con toda su diversidad idiomática, cultural y europea, o Feijóo más Abascal con su España excluyente, tabernaria, de mirada corta. Fernando VII o Riego y Torrijos. España cavernaria y clasista o una España que inventa.
Dos modelos y ustedes eligen. Primero fue el ogro del “felipismo”, luego el “zapaterismo” y ahora el “sanchismo”. Su hoja de ruta para llegar al Gobierno no cambia, pero ¿para qué? La trama corrupta de Aznar, el austericismo de Rajoy y ahora tocaría la reacción de Feijóo y Abascal. ¡Tú mismo!












