Mala cosa. Que el Ayuntamiento de Plasencia esté pensando en tirar a la papelera la Feria de la Tapa por la baja participación de hosteleros es una noticia de las que entristecen a toda la ciudadanía, más en una ciudad como Plasencia donde la hora de las cañas y las tapas es sagrada. Aducen los regidores municipales que el pasado año fueron dieciséis los establecimientos participantes y que este año, cuando el certamen cumple su mayoría de edad, sólo se han presentado once establecimientos, de los que nueve son los que participan en el concurso.
Es verdad que la Feria de la Tapa ha ido a menos pero en lugar de darle un tijeretazo, el equipo de gobierno debería pensar por qué se ha llegado a esta situación y qué ha pasado para que los dueños de los establecimientos no apuesten por una actividad tan atractiva como ésta, si se saben tocar todas las teclas. Hay que tener en cuenta que Plasencia cuenta con una Escuela de Hostelería, buque insignia de la cocina local, desde donde se pueden exponer ideas que materialice el Ayuntamiento. En Mérida, que también tiene su Escuela de Hostelería, la Feria de la Tapa fue hace unas pocas semanas con un resultado súper positivo.
En Plasencia, además, se cuenta con Jesús Fraguas, actor principal de la Escuela de Hostelería, y presidente del jurado que se encargará de evaluar las nueve tapas a concurso. Desaprovechar la experiencia y el cariño de Jesús Fraguas sería una torpeza por parte de un alcade, Fernando Pizarro García-Polo, que sólo sabe mirarse el ombligo y al que no le importa nada esta querida ciudad. Puede que por ahí vayan los tiros y que los hosteleros estén hasta el moño de salvarle el culo al alcalde cada vez que éste quiere.
Y el anuncio de la posible desaparición de la Feria de la Tapa se hace justo cuando comienza la XVIII Edición, es decir, que el estratega que haya tenido tal ocurrencia ya tiene colgada en el pecho una medalla de latón. ¿No se podía haber esperado al resultado de la cita de este año y luego abordar con el sector soluciones al respecto? Este Ayuntamiento en manos de Fernando Pizarro García-Polo es un verdadero desastre. Se vale de su mayoría absoluta para hacer lo que le da la gana pero es que todo lo que hace lo hace verdaderamente mal.
Una sugerencia: termine esta edición, premien a quien tengan que premiar y dentro de unos días o semanas, que se abra una mesa de negociación entre equipo de gobierno y hosteleros para ver qué necesitan estos últimos para concursar en la Feria de la Tapa, porque ellos son los perjudicados y, a la vez, los protagonistas. Ya está bien que el Ayuntamiento quiera llevarse las mieles del triunfo y deje un rastro de cadáveres en el camino. Háblese con los establecimientos, que son en definitiva los que concursan con sus tapas, y sigan los pasos que se marquen entre todos. En Plasencia es ridículo que haya once establecimientos en la Feria de la Tapa pero, como siempre, el fallo lo tiene el Ayuntamiento no los hosteleros.













Tanto les ha mentido a los empresarios de hostelería que ya no se fían del Alcalde-sacristán de Plasencia y de sus mentiras continuas. Anunciar le gusta mucho, pero anuncios vacíos y pocos reales. La Ciudad le importa poco y después de la espalda que le ha dado su Partido condenándolo a estar siempre en Plasencia y quietito… Ya no le importa nada.No ha hecho nada ni hará nada para el desarrollo de la MUY… Ahora en esta legislatura está en modo pasota. Ha querido estar en todos los guisos, que ahora se le vuelven espinas.