He estado en la presentación de la candidatura del PSOE en Plasencia. Para otra vez, el Comité Provincial debe elegir otra fecha para una ciudad como Plasencia. Juega el Madrid en Champions y los socialistas también tenemos otras patrias. A pesar de todo, mucha gente conocida, expectativas de cambio y ánimos renovados por parte de Alfredo Moreno, que a pesar de las piedras puestas en el camino ha conseguido montar una lista solvente, manteniendo a Cristina Corral, de la anterior legislatura; persona leal que ha compartido con él la oscuridad del trabajo durante cuatro años.
Su equipo cuenta con gente avezada en cuestiones municipales como Felix García, Roberto Rubiolo o Mireya Conejero, con jóvenes con formación sólida como Luis Ronco, Emilia Almodovar o Javier Robles. Y como independiente, a la alcaldesa de San Gil, Esther Sánchez, que sin duda, es una todo terreno por su capacidad, conocimientos y pasión en la tarea municipal.
Escuché en Plasencia hace un año, aproximadamente, al Presidente, Guillermo F. Vara, que nuestra ciudad necesitaba un proyecto serio. En su manifestación interpreté que la apuesta de la Junta de Extremadura pasaba por una idea de futuro para nuestra ciudad que tuviese coherencia, porque no se trataba de realizar inversiones sin sentido. Ya saben ustedes que Plasencia cae muy lejos de la capital de Extremadura y que nos sobra con ser la Capital del Norte de nuestra Comunidad.
Pues bien, creo que el equipo de Alfredo le ha hecho al Presidente de Extremadura, la entrega de un proyecto de ciudad en 150 ideas. Ideas, que tendremos tiempo de debatir pero que entroncan con las soluciones a los déficits estructurales de una ciudad empeñada en profundizar en los errores iniciáticos, de sus primeras legislaturas como ayuntamiento democrático. Se acaban las excusas para el candidato del PSOE a la Junta y para una población plañidera autóctona, reconfortada en el victimismo de beatos, beatas y taberneros cortoplacistas cuya visera no les deja ver más lejos de ampliar sus terrazas en la plaza de todos los placentinos.
Para evitar ser interpretado, lo que quiero decir y digo, es que el futuro de Plasencia pasa por dos premisas. Una, que probado el camino de un alcalde populista durante tres legislaturas con mayoría, no caigamos en el error de profundizar en el mismo. Otra, que dado el buen momento económico de nuestra región, la Junta se disponga, de una vez por todas, a mirar sin orejeras a una ciudad que no molesta porque casi siempre han tenido la justificación de que optamos por alcaldes bravucones y algo camorristas.
Conforme con que Badajoz debe llegar a los 200.000 habitantes, como afirmó recientemente Guillermo F. Vara, pero el crecimiento de nuestras capitales, no puede ser a costa de ciudades como la nuestra. Imagino que también apuesta por una Plasencia que alcance los 50.000 habitantes. Hay que afinar, Sr. Presidente, porque por estos lares, ya le digo yo que cada vez estamos más susceptibles. Voy a la plaza, hablo con los paisanos y es lo que me cuentan.
Hay tela para cortar e inversiones por hacer en Plasencia. No podemos seguir esclavos de la inoperancia, falta de capacidad negociadora de un alcalde que va de vuelta, y que es la ecuación perfecta para que sigamos siendo la lírica en verso de una Capital del Norte inexistente. Plasencia debe comenzar a ser molesta y dejar los lloriqueos para las plañideras. Queremos ejercer, definitivamente, porque doce años de inanición en infraestructuras y apuestas estratégicas de nuestras administraciones nos sitúan en la ciudad con mayor parálisis de Extremadura.
Les repito un dato, o mejor dos: Plasencia crece un 0,01 % en creación de empresas en el último decenio, mientras Extremadura crece a un ritmo del 4%. De las siete ciudades de mayor tamaño de nuestra región, somos los últimos en crecimiento en afiliación a la S.S.; tanto en regimen general como en autónomos.
Plasencia necesita más que una mano de pintura. Otro día hablaremos del Hospital Virgen del Puerto, del puente urgente para la N-110, de la oferta cultural raquítica de nuestra ciudad, de un Auditorio que debe ser referencial, de la Casa del Deán para que acoja al Personero del Común y servicios descentralizados de la Junta para doscientos mil habitantes del Norte de Extremadura, de la estación de autobuses; que no solo se cae a cachos, sino que tiene trayectos a Madrid por el itinerario más largo, de cinco horas…
Queda dicho, para que el Presidente Vara, el Consejero Vergeles, la Consejera Leire… cuando vengan a Plasencia, nos hablen de qué inversiones hablamos para esas 150 ideas para el futuro de Plasencia. Porque ni para Extremadura, ni para Plasencia hay otra salida.












