No pueden remediarlo. Lo llevan en los genes y así nos luce el pelo. Nada más tocar poder, comienzan las purgas a las localidades que no han votado Partido Popular. Y se van a enterar, vaya que si se van a enterar por cometer la osadía de haber apostado por el Partido Socialista.
Es el caso de Pescueza, un pequeño pueblo de 125 habitantes de la provincia de Cáceres, que votaba como alcaldesa a la socialista Agustina Fernández Palomino. En éste estaba programada por el SEPAD un Centro de Convalecencia de 38 millones de euros. Vamos, que el futuro estaba garantizado para la localidad. Pero no. A poco se han cumplido cien días del actual gobierno de María Guardiola se ha cambiado el lugar de construcción del citado centro a Torrejoncillo, pueblo con poco más de 3.000 habitantes y cuyo alcalde es el popular Manuel Rodríguez, es decir, del mismo partido que la presidenta.
Pescueza ha visto cómo su futuro se va al garete y a Torrejoncillo le ha tocado la lotería. Porque estamos hablando de 38 millones de euros que, según el SEPAD, se perderían de continuar con el proyecto de Pescueza. Pero lo que no entra en la cabeza de nadie sensato es por qué este servicio oficial de la Junta de Extremadura ha dejado que pasen los meses sin hacer nada para ahora, a 60 días para que finalice el año, decir que Pescueza no es la localidad adecuada y que Torrejoncillo fue la segunda localidad elegida por la Junta de Extremadura para la instalación del Centro de Convalecencia.
Los vecinos de Pescueza llevan desde el lunes pasado manifestándose en señal de protesta por la tropelía que se comete y los de Torrejoncillo, los beneficiados, guardan un prudencial silencio. Pero, por mucha manifestación que haya, María Guardiola no se va a echar atrás, La presidenta de la Junta de Extremadura, que lo es también del PP, ya ha dado muestras de que, cuando toma una decisión, va con ella para adelante.
En Mérida el caso no es tan grave, pero sí significativo. Desde hace cerca de un año los ascensores del Centro de Salud de la Zona Sur ‘Obispo Paulo’ no funcionan. Según la Junta son cinco meses. Pues bien, después de todo este tiempo se ha decidido en el Consejo de Gobierno de la Administración regional que se prevea una partida de poco más de cinco millones de pesetas para que se compren las piezas necesarias para arreglar uno de ellos.
Hay que tener en cuenta que Mérida lleva votando tres veces consecutivas al PSOE, entre otras cosas, por la buena gestión del alcalde Antonio Rodríguez Osuna. Aquí María Guardiola vuelve a enseñar la patita, pues en lugar de uno es urgente arreglar los dos, dado el tránsito que tiene este Centro de Salud. Nos consta que la anterior Junta socialista tenía todo listo para solucionar el problema de una vez. De ser así ¿por qué se arregla ahora sólo uno en lugar de los dos?
Son únicamente dos ejemplos del sectarismo de María Guardiola con aquellos que le votaron o con los que no. Y lleva sólo ciento y pico días gobernando; cuando pase un año quedará de la anterior Junta socialista sólo el recuerdo y Guardiola se habrá convertido en una dictadorzuela o una sátrapa, como sucede en Plasencia, donde la gestión del alcalde, Fernando Pizarro, es verdaderamente demencial, con la persecución a los que no son de su cuerda. Guardiola, pues, enseña la patita, pero parece no ser consciente del daño que causa.












