Acostumbrados a escuchar a los políticos en campaña apenas damos la relevancia precisa a los insultos con los que se obsequian.
No hace tanto, en nuestra piel de toro, esta forma de dirigirse a alguien era una clara ofensa. Máxime teniendo en cuenta que la aludida es esposa y madre de dos hijos. Lo que me ha sorprendido es que el calificativo haya sido obra de un emeritense de orden, de Ángel Pelayo Gordillo Moreno, el que ha dicho que «las declaraciones de Guardiola parecen de extrema izquierda», por lo que Gordillo Moreno ha apuntado que no puede admitir esas «afirmaciones mentirosas «acerca de nuestra actitud respecto a las mujeres o de la orientación sexual de las personas», pues según asegura el líder de VOX «son mentira».
Lo conozco de toda la vida, a él y a buena parte de su familia, y si algo tengo por cierto es que seguro que el líder de VOX en Extremadura no miente.
Las negociaciones, en el Parador Nacional de Mérida, habrán sido duras (de casta le viene al galgo) y sin duda serias y leales. Cada cuál habrá defendido sus legítimos intereses y, tras las conversaciones, habrán conocido los planteamientos y pretensiones de ambas partes.
¿Cómo es posible que ambas delegaciones, hermanas en planteamientos ideológicos, al menos en origen, no hayan logrado acercar posturas y aprovechar esta tesitura “a priori “ tan ventajosa?
¿Quién, definitivamente, ha ordenado la ruptura?
¿Quién es el responsable del enfado y del exabrupto de Ángel Pelayo Gordillo Moreno?
Abundando en la tesis inicial, embuste o mentira que no engaño, resulta indignante el comportamiento de Feijóo y Abascal en éste asunto, que hoy nos ocupa. Enfocados y más pendientes de las próximas elecciones “presidenciales”, del próximo día 23 de julio, minimizan e incluso menosprecian ( un agravio más a los “Santos Inocentes”)la voluntad y los votos de los poco más de un millón de habitantes extremeños.
No merecemos tal indiferencia. ¿Cuándo seremos capaces de sacudirnos esta rémora que, cuál sambenito, nos parasita históricamente?
Deberíamos volver a “romper cristales”, todos a una, y retomar la dignidad perdida.
Más irritante todavía es lo ocurrido en la cadena Onda Cero, en el programa matinal radiofónico de Carlos Alsina.
No es de recibo dar como válida la pregunta de un entrevistador a nuestro Presidente de Gobierno, el Presidente de España, en la que literalmente le espeta: “¿Presidente, porqué nos miente tanto?” Y éste, lejos de ofenderse e indignarse, responde en amena conversación, primando sus intereses por encima del honor.
Bien haría Pedro Sánchez en leer el capítulo de la novela caballeresca del infante Don Juan y aprender de la enseñanza de Patronio a su señor que es: “bien sé que mi consejo no os hace mucha falta, pero, como confiáis en mí, debo deciros que quien antepone la bolsa a la honra, a menudo, pierde ambas “.
¿Quién miente y cuál es su interés?
Sea quien sea lo antepone a los honrados intereses de los extremeños. Una vez más hartitos de tantos desdén.
¿Guardiola miente?












