La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, no está estéticamente a la altura del cargo en cuanto a vestimenta se refiere. La máxima autoridad de la región no puede aparecer en público mientras esté desempeñando su cargo vestida con una camisola y un pantalón vaquero. Que sí, que los vaqueros serán de marca y que su precio estará más cerca de los doscientos euros que de los cien, pero no es plan que María de Extremadura aparezca casi siempre en público con unos vaqueros. Con lo bien que le quedan los monos floreados que se pone muy de vez en cuando, porque la chica lo vale y tiene tipo para lucirlos, va y en la recepción al doble medallista en marcha Álvaro Rafael Martín Uriol los vaqueros van por delante. No es de recibo.
Ahora que es la jefa de la cosa y para dar ejemplo, María Guardiola haría bien en pasarse por el mercadillo de Mérida o el de Plasencia y comprarse unos cuantos vestidos de floripondios que los hay por diez euros bastante apañados, porque no se crea la presidenta que queremos que vaya al Corte Inglés de Badajoz, que también, ya que los dineros públicos hay que gastarlos en la región. No es necesario tampoco que se vaya a la calle Serrano de Madrid a comprar ropa. Con el mercadillo es suficiente. Y por diez euros puede comprar un vestidito de lo más chulo para el diario. No es cosa que asista a la entrega de los premios del Día de Extremadura con un trapito de nada, pero sería un ejemplo para todas las extremeñas que estarán al tanto del look de la presidenta.
Pero por lo que no tragamos es por la camisola y el vaquero. No es adecuado. No es elegante. No es apropiado para la máxima autoridad de una región repleta de monumentos y María Guardiola es un monumento de mujer como para que ande con vaqueros por todos lados. Ella, que ha nombrado jefa de gabinete, jefe de protocolo, jefe o director general de prensa (¿ninguno es capaz de decrile nada?), debería ser una lideresa también en el vestir y marcar tendencia. Su admirada Isabel Ayuso va siempre de punta en blanco, acorde con la responsabilidad de ser la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, la región más importante del país, pues eso, que María Guardiola se fije en la Isabel de su alma y nos dé una alegría a la vista.
Porque tenemos una presidenta guapa, joven y con tipo. Pues nada, al mercadillo a por los vestidos de diez euros y a estrenar todos los días. Y los vaqueros para casa o para las reuniones de los domingos con las amigas, que por las fotos que se han visto tampoco son muy amigas de los vaqueros.
Querida presidenta: estamos al inicio de la legislatura y estos son pequeños errores que se cometen por falta de experiencia. Así pues, guarde los vaqueros de lunes a viernes en el armario y sáquelos a pasear los fines de semana, usted que va a estar a caballo de Mérida y Cáceres porque no quiere que sus hijos cambien de colegio y de amigos. Pues, por eso mismo, porque está en su deseo diferenciar lo institucional de lo personal, actúe en cada caso como se corresponde, y vístase de presidenta cuando esté en Presidencia en Mérida y de ciudadana cuando esté en su casa cacereña.
Lo dicho. En el mercadillo bueno, bonito y barato. Y el ejemplo que daría…












