No está solo. No. Y Fernando Pizarro García-Polo y el intendente de la Policía Local se han equivocado de pleno. Julián Gutiérrez, presidente de la Asociación de Vecinos Intramuros, viene denunciando hace años el problema de vandalismo que existe en Plasencia. Los hechos se han agravado en las últimas semanas sin que el Ayuntamiento de Pizarro haga nada por evitarlos. Todo lo contrario. El alcalde, jaleado por el jefe de la Policía Local, que es la competente en la materia, dice que son «hechos puntuales». No señor Pizarro. No son hechos puntuales y usted lo sabe, lo que sucede es que es mejor dejar pasar el tiempo y que se difumine la polémica a afrontar los hechos con todas las consecuencias y esto pasa por trabajar bien y duro.
Decimos que Julián Gutiérrez Delgado no está solo porque, al margen de proclamas partidistas que puedan surgir por la proximidad de las elecciones, y de simpatías regaladas, la Federación de Asociaciones contra la Contaminación Acústica y la Asociación Regional contra el Ruido han apoyado a la Asociación Intramuros y a su presidente. Y lo hacen con argumentos incontestables: la Constitución y el marco legal derivado de la misma. El derecho al descanso es un bien consagrado por la ley y en Plasencia no se cumple.
Estos dos entes, poco sospechosos de afiliación política alguna, recuerdan al alcalde Pizarro García-Polo que tiene que hacer que la ley se cumpla y que debe hacer posible el derecho al descanso con el derecho que tienen los industriales a explotar sus negocios. Pero esto, en Plasencia, no sucede. La Puerta de Talavera y su entorno es durante los fines de semana un campo de batalla y un water para jóvenes bebidos y drogados que únicamente buscan gresca. Así lo atestiguan cientos de horas de grabaciones que los vecinos de la zona han realizado. Una parte de las mismas ha salido publicada en la televisión nacional.
Por los escritos que la Asociación y la Federación han hecho públicos, hemos sabido que llevan tiempo demandando una reunión al alcalde de Plasencia sin éxito alguno. Parece que Fernando Pizarro García-Polo tiene mucho que hacer, aparte de rascarse la barriga, y no quiere escuchar lamentos ni problemas. Parece como si hubiese tirado el bastón de mando a un lado y esté contando los días que le faltan para dejar de ser alcalde.
El Cuerpo de la Policía Local de Plasencia no es culpable de lo que sucede. No se puede entender que en 2023 haya veinte agentes menos que cuando Pizarro García-Polo asumió el cargo de alcalde. Pero, tampoco hay que llevarse a engaños. Plasencia es una ciudad dejada en manos de Dios y en los últimos doce años han sido los más perniciosos de la historia democrática de la misma. Vamos, que si Alfonso VIII levantase la cabeza, se escondía inmediatamente.
Pizarro García-Polo está obligado a recibir a la Asociación de Vecinos Intramuros, a la Federación, a la Asociación contra el Ruido y a cuantos colectivos demanden su atención para poner en valor medidas que conduzcan a la conclusión de estos actos vandálicos que tienen atemorizada a la población de edad que, por lo general, es la que vive en la zona centro.
Mas ha quedado demostrado que Julián Gutiérrez Delgado no es un llanero solitario de cabalga solo. España y Extremadura, además de sus vecinos, respaldan su gestión y todo el mundo coincide en un aspecto: no se puede matar al mensajero pues éste se limita única y exclusivamente a ser correa de transmisión de los problemas de la sociedad a las fuerzas políticas, siempre pensando en el bien de sus conciudadanos.
Qué poco ha hecho y qué poco ha aprendido Pizarro García-Polo en doce años.













Lo único que ha aprendido es a hacerse selfies, fotos y vídeos de IG….Ánimo, Julián!! Este Narciso pronto reventará su espejo…y ojalá el próximo trabaje de verdad por y para sus conciudadanos. Fuerza, vecinos de intramuros!!