¿¡Perdona!? Apenas ha pasado una semana desde la última exclusiva en su revista del corazón. Tan sólo siete días desde que un premio Nobel de Literatura, con cerca de noventa años, nos aclarara que: “fue un enamoramiento de la pichula, no del corazón. De esa pichula que ya no me sirve para nada, salvo para hacer pipí”. ¡Anda ya!
Así se expresaba el autor de “La ciudad y los perros”, “La casa verde”, “Los jefes” … Ejemplar, visceral si no orgánico y asertivo el marqués de Vargas Llosa al ser despreciado públicamente por celoso. Por el contrario, la más pragmática madre de la marquesita de Griñón aireando a los cuatro vientos sus intimidades valiéndose de su revista, por supuesto previo pago exclusivo, ¡faltaría más!
Apenas, digo, había Anita regresado a su casa y se ve obligada a pedirle a la asistenta que le haga las maletas de nuevo. Es ya la tercera vez que Ana Boyer Preysler coge el avión para socorrer a las miembros (miembras o miembres, que uno ya no sabe) de su vip family. ¡Y es que esto es un no parar! Te quiero y al momento no te quiero. Eso sí en titulares de portada y de miércoles a miércoles, que las penas con pan son menos.
Cualquiera diría que les hace falta el dinerito para pagar los enormes gastos navideños y es que, chicas, la inflación galopante se ha universalizado y afecta a todos por igual. Ha sido enterarse de que el Gobierno ha retirado la bonificación a los combustibles y las Preysler se han puesto manos a la obra, que hay que hacer caja por lo que esté por venir.

A falta de “Porcelanosa”, “Ferrero Rocher” o “MasterChef Celebrity” y estando “El Hormiguero” de vacaciones no quedaba más remedio que tirar del comodín cardíaco y una vez terminadas las separaciones ahora comienzan los reencuentros y arrepentimientos, por momentos pareciera que nos encontramos en el último capítulo de “La Isla de las tentaciones”, si bien aquí nos falta la genial Sandra Barneda.
Mira que advertimos en su momento a la señora marquesita que hiciera oídos sordos al ejército de aduladores e interesados y que tan solo prestara atención a su corazón. Que un desliz lo tiene cualquiera y qué de cristianos creyentes y fervientes, tal y como es el caso, es perdonar. Además, ya le informamos que a partir de ahora y una vez asumido que Íñigo es un ser desleal, por su naturaleza y condición de pijo, todo son ventajas. ¡Qué se vaya preparando, física y psíquicamente, anda qué no le queda nada a Íñigo!
Dónde quedaron aquellas declaraciones muy dignas y amparadas por un carísimo y exclusivo posado a las puertas del Teatro Real: “Que sepas que da igual si han sido seis segundos o un nanosegundo en el metaverso…” y dónde el más definitorio: “¿Perdonar? ¿Estamos locos?”. Pues según parece: locos de amor, y es que, en estos temas, todo y nada está escrito.
Porque somos confiados y no albergamos ni un ápice de picardía que, de no ser así, tenderíamos a pensar que se están pitorreando de la peña y que todo este espectáculo mediático responde a un guion de los hermanos Caballero y a la precuela de “Machos Alfa”. Bien mirado no hay nada mejor que la realidad para hacer humor y a falta del genial “Circo de los Payasos” nos sirven de cómico entretenimiento.

Nada más enterarse de la reconciliación don Jorge Mario Pedro Vargas Llosa, con más nombres que conocimiento, ha tomado el primer vuelo de regreso desde París a Madrid y apenas ha aterrizado ha acudido a misa de ocho en la iglesia de Puerta de Hierro. Confesión y comunión previa limosna penitenciaria que al parecer es el camino indicado para recuperar a su amada.
Y por su parte, Tamara Falcó e Íñigo Onieva y su espontáneo ¡Milagro de Navidad!, haciendo así valer la condición de creyentes gracias a asistir a la tradicional Misa del Gallo y cruzando, siquiera sea fugazmente, sus miradas en el altar durante la adoración al Niño Jesús. ¡Oh casualidad!
Ya les adelantamos que “pronto”, la próxima “semana”, habrá “lecturas” de “diez minutos” en “¡Holi!”.
Recomendación del autor: “Léase con sentido del humor que, en cuestiones tan principales como la tratada, es lo más inteligente”.













