Los medios de comunicación, y redes sociales, de toda clase de ideologías, se hacían eco del acontecimiento:»Hoy, 24 de abril, fecha del nacimiento de José Antonio Primo de Rivera, hace 120 años, sus restos mortales serán exhumados del Valle de los Caídos para ser trasladados al cementerio de san Isidro».
Así a las 5,30 de la mañana y con grandes medidas de control, y seguridad de la Guardia Civil, se empezaban a exhumar sus restos, ubicados cerca del altar mayor de la Basílica del Valle de los Caídos (nombre que todavía permanece, a pesar de que se ha querido, con no mucho éxito, volver a denominarlo Cuelgamuros. En realidad, este tampoco era su nombre original, que fue cambiado en el s. XIX, ya que esta finca adquirida por Felipe II en 1562, era llamada desde la Edad Media el «Valle de Cuelgamoros», la presencia de grandes pinares, puede dar una pista del origen de este nombre). En la exhumación, sólo estaban presentes, ochenta personas de su familia, autorizadas. Éstas,quisieron que este hecho fuera algo, dentro de lo posible, íntimo, alejado de toda publicidad, que evidentemente, no se cumplió. Pero no hubo nadie del Gobierno, ni quisieron la presencia de medios de comunicación.

¿Pero, quién fue José Antonio Primo de Rivera?
Hasta la llegada de la Democracia, casi todas las ciudades de una cierta importancia, tenían en su callejero dos calles dedicadas a los mismos personajes, una dedicada al «Generalísimo «, que con frecuencia era la Plaza Mayor, y la segunda, dedicada a José Antonio Primo de Rivera, que solía ser la avenida principal.
Tras la muerte de Francisco Franco, se procedió a la revisión de los nombres, en casi todas las ciudades, sustituyéndolos por los primitivos, o por otros nuevos. En el año 1982/3 en Mérida, también se cambiaron, y así, desaparecieron, en el callejero, algunos de los nombres, de los militares, que tomaron la ciudad de Mérida en agosto de 1936. Como la de Capitán Barón, que fue cambiado por «los Maestros», Teniente Coronel Yagüe por la calle Almendralejo, o Comandante Castejón por John Lennon. Y también, la de Rambla del Generalísimo, que pasó a llamarse Rambla de Santa Eulalia, mientras que la calle José Antonio, sería, la calle Cervantes.
Sin embargo, pese a esta popularidad, la figura de José Antonio, era totalmente desconocida. Quizás los más informados, apenas dirían poco más, de que este personaje, fue el fundador de la Falange Española, y que fue fusilado en Alicante, acusado de conspiración y rebelión militar contra la Segunda República, un 20 de noviembre de 1936. Tenía entonces 33 años.
Pero ¿quien era este personaje, tan mitificado, como para que su nombre apareciera grabado en las fachadas de muchísimas iglesias. Como por ejemplo, la de la Concatedral de Santa María de Mérida, o la Catedral de Cuenca, entre otras miles, casi como si se tratara de un mártir?

José Antonio Primo de Rivera, era el hijo mayor del general Miguel Primo de Rivera, que un 13 de septiembre de 1923, dio un golpe de Estado, que duraría hasta el 1930.
La situación política y económica en España, era en esos momentos, bastante precaria, así es que contó con el visto bueno del propio monarca, Alfonso XIII. Nada más tomar el poder, dejó en suspenso la Constitución de 1876, y comenzó a hacer reformas, aplicando una política económica intervencionista y proteccionista que, promovió la inversión en obras públicas e infraestructuras, produciéndose un notable crecimiento económico, y estabilidad. He hablado, en alguna ocasión, hace bastantes años, con personas que vivieron en aquellos momentos, y tenían todos muy buen recuerdo de aquella época.

Pero este hecho histórico, y sobre todo su nombre, ha confundido a muchos en la actualidad, considerando de que el personaje que se exhumaba, era este, y no su hijo. Esto y el desconocimiento, hizo que en Tve, en un programa, sacaran la imagen del general Miguel Primo de Rivera, el Dictador, en lugar de la de su hijo, José Antonio, el Fundador de la Falange Española y fusilado en Alicante, en 1936, lo que indica, que era bastante desconocido, para todos aquellos que no vivieron en la Dictadura franquista, ni estudiaron en aquellas Enciclopedias en las que aparecía destacado, o que incluso formaron parte de la Falange Española, este desconocimiento, ha conllevado, a que ciertas informaciones, como su participación directa, en el Levantamiento militar, no sean totalmente correctas.

Entre otras cosas porque en esos momentos estaba en la cárcel, ya que fue detenido el 17 de marzo de 1936, y de la que no salió ya vivo. Incluso en la convocatoria de las elecciones, que se harían en mayo, en la lista de la derecha, se incluía a José Antonio Primo de Rivera y a Francisco Franco, y se puso el nombre del fundador de la Falange, para poder darle inmunidad y sacarlo de la cárcel.
Serrano Súñer, con gran influencia política, entrega el 23 de abril, al secretario de la CEDA( Confederación Española de Derechas Autónomas) una lista para ser, ambos, candidatos por Cuenca, ya que el Frente Popular había falsificado votos y se pidió la repetición de las elecciones, (yo conservo, fotocopias de los originales de las listas de votaciones de la provincia, en la que aparecen en blanco los recuentos de los votos, de algunos pueblos con tradición de votar a las derechas). Pero si bien la CEDA y Renovación Española, la apoyaron, no lo hizo la falange de Cuenca, es más, Miguel Primo de Rivera Sainz de Heredia, hermano de José Antonio, se fue a ver a Gil Robles secretario de la CEDA y le dijo, que José Antonio, se oponía firmemente a la inclusión de Franco en la lista, y que lo consideraba, «un craso error». Y no fue incluido.

Algunos opinan, algo no confirmado, que este hecho, no se lo perdonó y que Franco recibió peticiones para hacer un intercambio, cuando iban a fusilar a José Antonio, con lo que podría haberse salvado, pero no lo hizo. Pero, en 1937, reescribió este hecho, afirmando que él, había rechazado la inclusión, porque no creía en la honestidad del proceso electoral, ni esperaba nada de un Parlamento Republicano. Con lo que blanqueaba este hecho, tanto de la actitud de José Antonio, como considerando su actuación honrosa, al renunciar ser incluido en la lista.
En Europa, estaban en alza, ciertas ideas, y ante las huelgas, los asaltos y ocupaciones de fábricas por grupos social-comunistas, surgen unos movimientos contrarios, subvencionados por capitalistas, especialmente en Italia y Alemania. También en España, se produce una reacción a estas revueltas, y José Antonio crea un 29 de octubre de 1933, la Falange Española. Y en febrero de 1934, se une a otros grupos con una ideología semejante, como era la JONS (Junta Ofensiva Nacional Sindicalista) que habían fundado Onésimo Redondo, que fue asesinado el 24 de julio de 1936, en una emboscada, en la que quienes le dispararon se vistieron de falangistas para no levantar sospechas y Ramiro Ledesma Ramos, del que siempre se pensó que había sido fusilado, pero según los testimonios de los que lo hicieron, murió a navajazos, y descuartizado, un 21 de noviembre de 1936, tras sacarlo de la cárcel de las Ventas, un grupo de anarquistas.
Sin embargo, este partido, apenas si tenía militantes y seguidores, ya que en las elecciones de 1933, sacó sólo un diputado y en la de 1936, ni tan siquiera uno.

¿Por qué entonces esa importancia que adquirió la Falange y esa mitificación de la figura de José Antonio? ¿Por qué unos cuantos miles de jóvenes que le seguían, pasaron a ser millones? Porque había que dar a los jóvenes unas ideas, y se las apropió Franco, dándoles un ideal: Pan, Justicia y Libertad. Pero esta apropiación no es seguida por algunos grupos, que ven una ingerencia y manipulación de sus ideales y protestan.
Por eso, el sucesor de José Antonio, Manuel Hedilla, es detenido y condenado a muerte, aunque luego, sería indultado, pero tras esto, el ideario falangista pasa a ser del Estado Español y la figura de José Antonio Primo de Rivera es mitificada. Así, el decreto de 1937 afirma que: la «FE Tradicionalista y de las JONS, se constituye en guardia permanente de los valores eternos de la Patria virilmente defendidos en tres guerras civiles…y definitivamente rescatados en la coyuntura histórica del 17 de julio de 1936 por el Ejército y el pueblo hecho milicia.»

Y este mito, creado y manipulado por el Dictador, a pesar de todo, permanece, porque los personajes mueren, pero los mitos, no.












