No pensamos que todos nuestros políticos sean unos «canallas», como dijera Luis Landero en la antesala del Día de Extremadura, aunque después reculara y quisiera aclarar que se refería a los de Madrid, pero lo que sí decimos es que ya ha comenzado la campaña electoral, pues en ocho meses sabremos quiénes serán nuestros alcaldes y concejales y, casi lo más importante, por la repercusión que tiene en todos los pueblos extremeños, quién es el político o la política que ocupa el sillón de la Presidencia de la Junta de Extremadura.
El actual presidente, Guillermo Fernández Vara, mantiene un perfil bajo por el momento, sabedor que detrás de él hay un equipo fuerte que comenzará a acelerar la máquina después de las Navidades, Aún así, Fernández Vara se deja caer donde haya un famoso, y no le hace ascos a una buena fotografía con Joan Manel Serrat cuando recogió su vinilo que está ya en el paseo de la fama de la emeritense calle José Ramón Mélida. Vara, que no es un quinceño, lo parece. Camisa blanca, pantalón vaquero, pelo bien peinado y teñido, vamos, un chavalín que aspira a renovar el cargo.
Y es que la guerra de la foto ha comenzado, La lideresa del PP no se queda atrás y nos está dando momentos únicos en Instagram, Lo mismo baila por Rosalía en la Tomatá de Talavera la Real que se va a los toros de Coria y tiene por guardaespaldas al alcalde, que buen el hombre se lo ha creído y la acompaña allá donde vaya.
La fotografía más preciada para la Guardiola es la que luce la bandera extremeña junto a Martínez Almeida, el mediático alcalde de Madrid, en el conato de manifestación un tren digno a la que fueron unas 300 personas.

No obstante, a lo tonto a lo tonto, de no conocerla nadie ya la conoce todo el mundo y ¡ojo!, que se empieza bailando entre tomates y se termina siendo presidenta de la Junta de Extremadura.
La guerra de las fotos ha comenzado. No sabemos quién será el ganador, pero está claro que o Fernández Vara o Guardiola Martín, uno de los dos, será nuestro presidente. ¿Quién es más canalla de los dos? Que se lo pregunten a Landero desde su retiro dorado en Madrid. Por cierto, ¿cuánto cobró por insultarles…?












