En España hasta la fecha y desde el año 1700 que llegó el primero de ellos, Felipe V “El animoso”, ha habido once reyes de la Casa Borbón: Felipe V, Luis I, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV, Fernando VII, Isabel II, Alfonso XII, Alfonso XIII, Juan Carlos I y Felipe VI.
El otro día me sorprendió que en la televisión, en un programa “de variedades” (no recuerdo cual) estuvieran hablando de uno de ellos, Fernando VII, el que hace el número seis de los once.
Como cogí el programa empezado no sé exactamente qué contaron, por eso reseñaré lo poco que escuché. Y es que era lo mismo que acababa de leer en un especial de El Jueves sobre los Borbones.
Los contertulios de televisión estaban diciendo, entre risas, que Fernando VII -que reinó, en España aparte de tres meses durante 1808, desde 1814 hasta 1833- la tenía muy grande. Dijeron lo mismo que leí en El Jueves:
“Así habla de su pene el diario de un médico de la época: tenía un miembro viril fino como una barra de lacre en la base, y tan gordo como el puño en su extremidad, además, tan largo como un taco de billar”.
En “El Jueves”, Don Julio en sus “Deshechos históricos” dice más cosas -que no sé si las soltaron en televisión- como que a Fernando VII le gustaba “mojar el pizarrín, pizarrón en su caso” y que se decía de él “que no había noche que no fuese a un prostíbulo”.
No soy historiador ni “El Jueves” precisamente lo más fiable del mundo, es más, si quisiera indagar en la figura de Fernando VII y lo que significó para España, entraría (si me dejaran), en la base de datos del patrimonio bibliográfico de Patrimonio Nacional, en el Archivo Histórico Nacional, en las actas de las Cortes de aquellos años o yo qué sé, en un libro que se llama (creo) “Documentos del reinado de Fernando VII”.
Con todo esto y es a lo que voy, se demuestra una vez más cómo se desaprovecha todo el tiempo y el espacio que ocupan las cadenas de televisión.
En vez de echarse unas risas con el tamaño del miembro viril de un rey, podrían aparecer expertos en la materia que nos contarán, por ejemplo, cómo Napoleón Bonaparte tuvo confinado a Fernando VII en el castillo de Valençay.
O qué fueron las abdicaciones de Bayona de mayo de 1808 en donde Carlos IV y su hijo Fernando VII renunciaron al trono de España en favor de Napoleón Bonaparte, que poco cedió tales derechos a su hermano José Bonaparte, quien reinó en España con el nombre de José I.
Después, con el tratado de Valençay (alguien lo llamó “este extraño acuerdo entre un carcelero y su rehén”) el emperador Napoleón I reconocía a Fernando VII como rey de España. Enseguida Fernando VII volvió a España de su forzado exilio y lo primero que hizo fue, en Valencia el 4 de mayo de 1814, un Real Decreto derogando la Constitución de Cádiz de 1812.
En internet se puede encontrar el Real Decreto (ocupa nueve páginas). Empieza así: “Desde que la divina Providencia por medio de la renuncia espontánea y solemne de mí Augusto Padre Me puso en el Trono de mis mayores, del-qual me tenía ya jurado sucesor el Reyno por sus Procuradores, juntos en Cortes, según fuero y costumbre de la Nación Española, usados de largo tiempo…”
Pero todo esto sobrepasa mis conocimientos aunque no mi curiosidad.
Luego uno -si le interesa España- puede hacer caso a lo que digan en un programa de la tele, incluso leer “El Jueves” o, si quiere entender el daño que hizo (o no) Fernando VII a España, puede buscar información válida de historiadores que han indagado en las fuentes y documentos de la época. Lo mismo no encuentran que Fernando VII “la tenía grande”, pero sí por qué se cargó la Constitución o persiguió a los liberales (cuando liberal significaba ser “progre”) o que en aquellos años España había dejado de ser relevante como potencia mundial.
Fin.












