¡Ladran, luego cabalgamos! Expresión popularmente atribuida a Don Quijote de la Mancha que en realidad proviene del poema Ladrador (1808) de Goethe. Editorial tras editorial, y van más de medio centenar, cosechamos miles de comentarios y apreciaciones que agradecemos sinceramente.
Es tarea principal marcar la línea editorial de un medio de comunicación que aspira única y sencillamente a informar y entretener a partes iguales. Mucho más cuando no se alinea con los grandes grupos de comunicación, instrumentos de transmisión pública de información.
No hay día que los teléfonos de nuestra redacción no suenen, cual impertinente mayordomo que anuncia la subjetiva urgencia del político de turno, con tales o cuales afanes. Unos con zalamerías propias de quien necesita caricias y otros con cajas destempladas, por tal o cual artículo, colaboración, editorial e incluso noticia.
Sirva como anécdota, ya que estamos en secreto de confesión, que hasta un sacerdote ha usado el comodín de la llamada para amenazar a este Diario de Plasencia por la información publicada, tras haberla filtrado él mismo y que su propia indiscreción puso sobre la mesa de nuestra redacción.
Tan sólo superado, en osadía y equívoco, por un alcalde que harto de buscar quien pudiera mermar la firme determinación de nuestro periódico en dar fe de cada noticia, decidió unirse a nuestro empeño y expresar libremente sus opiniones desde esta tribuna. Inteligente opción consecuencia lógica de su errónea estrategia censora.
Nos permitimos invocar la Constitución Española. Título I, artículos 9.2, 20, 27.1 y 53.2. A su grandeza y límites nos ceñimos cada día que este diario libre y no adscrito a ningún grupo ni tendencia partidista se publica.
Concluimos, con ánimo de zanjar las diversas expectativas e inquietudes que sin duda se deprenden de los comentarios de políticos, que la línea editorial de Diario de Plasencia la marca única y exclusivamente el Consejo de Dirección de nuestro medio de comunicación, ajeno a cualquier tipo de interés político ni partidario.
Despedimos este editorial de hoy con el agradecimiento a los más de diez mil lectores diarios y con el firme convencimiento que no será la última vez que nos veamos obligados a desmentir los afanes de unos u otros por tacharnos de socialdemócratas o cristianodemócratas y neoliberales.
Tengan la certeza que en nuestro Consejo de Dirección, y consecuentemente en nuestros editoriales, lo único que no tiene cabida son los extremismos de cualquier cuño.












