A Kiko Rivera lo tenía como una especie de Frank Lentini, el “fenómeno de feria” que trabajó en varios circos donde era exhibido porque había nacido con tres piernas.
No es que Kiko Rivera tenga tres piernas, que no creo, pero conozco ese nombre “de toda la vida” no porque haya hecho del mundo un lugar mejor o vaya a dejar una huella indeleble siendo un ejemplo para la humanidad, sino como una especie de fenómeno de feria.
Lo que me ha sorprendido es que el tal Kiko Rivera del que tanto se habla estos días es el Paquirrín de toda la vida.
Yo de Paquirrín sabía que era hijo de una tonadillera y de un torero. Asunto tal -el de las famosas que se casan con famosos con ejemplos como Paquirri y la Pantoja, Pedro Carrasco y Rocío Jurado, Belén Esteban y Jesulín de Ubrique- que define la idiosincrasia española del siglo XX y que hasta reputados sociólogos han estudiado y analizado.
Cuando quiero analizar «en profundidad» cualquier asunto que se precie voy y pongo en Google el nombre de lo que busco. Escribí en el buscador “Kiko Rivera” y me salieron 48.800.000 resultados. Me sorprendió. ¿En serio en casi cuarenta y nueve millones de sitios hablan de Kiko Rivera?
Ya que no podía leer todos esos resultados, el siguiente paso que di fue ver qué decían de él, no en el Hola, el Semana o el 10 Minutos sino en el As, periódico deportivo. No es una digresión o que no tengo ni idea de lo que hago, es, simplemente, que me tiro al barro y me convierto, también y por momentos, en un muñeco de feria.
En el As dicen:
“Kiko Rivera, estado de salud tras su ictus y última hora en directo | Reacciones y noticias hoy, en vivo.”
Cómo ha de ser el asunto que hasta Anabel Pantoja (¿Quién será?) ha viajado a Sevilla para estar cerca de Kiko Rivera, su primo, a raíz de un ictus que le obliga a estar en el hospital. «Te quiero prima», ha compartido el DJ tras la visita de la sobrina de la tonadillera.
Ese “Te quiero prima” me llega al alma e incluso más allá.
Leo:
“A primera hora de ayer domingo, Irene Rosales ha salido a las puertas del hospital para hablar con la prensa. «Está muy bien. Ha pasado buena noche y está más tranquilo».
Pensaba que Irene Rosales era la médico que atendió a Kiko Rivera. No sé quién es.
En el ABC encuentro una noticia en donde hablan de ella:
“Irene Rosales, tremendamente educada y atenta con la prensa, da el último parte sobre la salud de su marido,
Kiko Rivera”. Además, “El Dj cenó ayer con normalidad incorporado en la cama y estable.”
El periodismo también era esto, esperar en la puerta de un hospital para que te cuenten el estado de salud de un famoso.
Luego leo que cuando le dio el ictus (según datos de la Sociedad Española de Neurología, cada año entre 110.000 y 120.000 personas sufren un ictus en nuestro país) lo llevaron a un hospital de la Seguridad Social porque su seguro privado no le cubría el asunto.
Y me digo que sí, definitivamente, me he convertido -yo, sí, yo- en un fenómeno de feria aunque no tenga tres piernas ni sea DJ. Caí en la trampa, como cualquier mortal.
Aquí estoy escribiendo sobre que a un famoso hijo de tonadillera y torero, sabiendo que si escribo de ello captaré la atención mucho más que si me pongo a escribir de asuntos tan aburridos como, por ejemplo, Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática. Por ejemplo.
Será que para ciertas cosas soy un poco “Lentini”, aunque no tenga tres piernas.
Doy por zanjado el asunto.












