He pasado una semana sin internet en el ordenador. No hace falta decir que tampoco tenía internet en el móvil porque no tengo teléfono móvil (soy un adelantado a mi tiempo, lo sé).
Este tiempo lo he dedicado a leer reportajes o artículos de periodistas como Oriana Fallaci, Maruja Torres, Manu Leguineche, Gay Talese o de Pascual Serrano y también libros de (periodistas como) Ignacio Peyró (“Ya sentarás cabeza”), Ramón Lobo (“El autoestopista de Grozni”, un librito de poco más de cincuenta páginas), Ryszard Kapuscinski (“Cristo con un fusil en el hombro”) y ahora estoy con “Nido de piratas. La fascinante historia del diario Pueblo (1965-1984)” de Jesús Fernández Úbeda.
Leyendo a Kapuscinski me he enterado de qué qué son los fedayines (guerrilleros palestinos que luchan contra los israelíes). O cómo era la Guatemala de los años setenta del siglo pasado cuando América (Central y del Sur) estaba plagada de dictadores (a antojo de los EEUU). O la curiosa historia del Che Guevara y del sacerdote Camilo Torres.
También me han divertido mucho los diarios de Ignacio Peyró ese señor de derechas (hubo una época en que -por ejemplo- escribió discursos o textos a Mariano Rajoy) que es tan ameno escribiendo.
Y hasta he conseguido leer casi del tirón el prólogo que escribió Arturo Pérez-Reverte a “Nido de piratas” de Jesús Hernández Úbeda. Libro entretenido a pesar de que a veces sobran cosillas de actualidad política (no entiendo la manía o costumbre de meterse con el comunismo español actual sin venir a cuento: me refiero a los últimos diarios de Trapiello, a Ignacio Peyró o al libro de Jesús Hernández Úbeda en el que se cuenta la muy interesante historia del periódico franquista “Pueblo”) (Yo -que no soy precisamente comunista- no veo el daño que ha hecho el comunismo a España: esto forma parte de mis carencias y de mi ignorancia, lo sé).
En el libro de Jesús Fernández Úbeda aparecen muchos nombres de periodistas «clásicos», empezando por Yale (el padre de la novelista Julia Navarro), Raúl del Pozo, Carmen Rigalt, José María García, Tico Medina, Jesús Hermida, José Antonio Plaza, Felipe Mellizo, Vicente Talón y terminando por el franquista director del periódico «Pueblo», Emilio Romero.
Me he enterado hace un rato de que hace cuatro días falleció el reportero y escritor Ramón Lobo. Hacía poco había leído su novela “El día que murió Kapuscinski”, me decepcionó un poco por eso, porque es una novela, un formato diferente al de sus reportajes.
Hubo un tiempo en que compré la revista «Tinta Libre» para leer los artículos de Ramón Lobo, uno de los mejores corresponsales de guerra españoles (no sé si la palabra “mejores” sirve de mucho). Estuvo en los sitios más duros: Sierra Leona, Chechenia, Bosnia, Haití. Y lo contó.
En “El autoestopista de Grozni y otras historias de fútbol y guerra” (en la editorial Libros del K.O.) Ramón Lobo no solo cuenta que Grozni (capital de Chechenia) en 1995 era una ciudad fantasmal con edificios derruidos por las bombas de la aviación, donde la gente deambulaba por las calles en busca de comida o de nieve para fabricar agua potable y una ducha, también escribía de fútbol.
Leyendo a Lobo (y a Leguineche, Armada, Kapuscinski, Talese y otros) uno ve la realidad de otro modo. No es lo mismo leer que “Ramón Lobo viajaba por Grozni sentado en un ruidoso y destartalado Moskvitch de color rojo con la puerta trasera izquierda bloqueada…” que el que empleen veinte segundos de un Telediario de Televisión para decirte que hay guerra en Ucrania y Rusia para enseguida ponerse a contar -en ese mismo Telediario- durante cinco minutos no sé qué de Mbappé, el PSG y el Real Madrid.
No digo que sea mejor o peor una cosa u otra, sino que hay una diferencia sustancial. Y claro, a mí me “afecta” (hasta donde llego) el que falleciera Ramón Lobo más que a otras personas a las que les interesa más la vida y obras de Mbappé.
Por cierto, Ramón Lobo era muy madridista. En el librito sobre Grozni y otras historias cuenta que Sierra Leona es el país más madridista del África Occidental gracias al misionero javeriano Chema Caballero, un extremeño que dirigió en Lakka un proyecto para ex niños soldados.
La historia es muy larga e interesante, como lo son Chema Caballero o las historias de los niños soldados.
El misionero creó dos equipos de fútbol en Sierra Leona: el Real Madrid de Kukuna y el Real Madrid de Madina.
Curiosamente, consiguió llevar a Madina, a un futbolista de verdad: Iker Casillas. Desde entonces en el Real Madrid de Madina tienen a Casillas como un ídolo local.
Fin.
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