Negar el cambio climático es absurdo. Los restos de bosques y selvas de millones de años que se encuentran ahora en el suelo, tras la fusión del hielo en el polo norte, o el conocimiento a través de las pinturas rupestres que se hallan en lass cuevas del Sáhara, del clima templado existente por la presencia de animales, e incluso de algunos personajes nadando, que demuestran que el desierto actual, fue una zona fértil, todas estas cosas nos muestran, que el clima de la Tierra es fluctuante y que se han producido cambios climáticos.

Por lo que estas medidas que se proclaman, más bien nos machacan por todos los medios posibles, incluso con impuestos y multas (hay que sacar dinero de todo), alarmantemente, como los cierres de minas, emisiones de gases, y otros cientos de cosas, están bien, pero, es como echar un vaso de agua de grifo al océano, esperando que el mar se desale. Y como leía en un artículo » El clima del futuro. ya es presente». Ya se sabe, que los cambios climáticos no son algo nuevo y, por lo tanto, no han sido producidos por el aborrecible humano, que cambia con su injerencia y manipulación de la Naturaleza los ciclos naturales de la Tierra y el clima. No tengo argumentos, como para como para negar que algo influya, pero me parece que es como arrojar una ramita en un gran incendio y luego acusar a quien lo hizo de que la culpa de que se queme todo es suya porque arrojó un palito a ese enorme fuego.

Nosotros no tenemos posibilidad de cambiar lo que nos viene, pero sí nos podemos adaptar a esos cambios. Estamos viviendo, y toda nuestra sociedad y modo de vida está incrustada en este ambiente, en un tipo de clima determinado y es posible que este no siga igual en el futuro. Ya hemos vivido un anticipo, primaveras calurosas, veranos abrasadores, por el clima y los incendios, y otoños ardientes y con ausencia de lluvias.
Si no se puede salir a la calle a según qué horas, y el calor hace peligrosos ciertos trabajos, nos tendremos que adaptar a nuevos horarios. Si la sequía, castiga las reservas de agua, nuestros parques ya no lucirán el verde al que estamos acostumbrados, los campos de golf, serán un auténtico lujo, que sólo algunos podrán disfrutar, los árboles frutales y las cosechas se tendrán que adaptar a ciertas variedades distintas de las actuales, más resistentes al sol y a la sequía, y tendremos que controlar las masas forestales, y clarear más los árboles de nuestros montes.

Nos tendremos que adaptar a lo que hay y no echarnos las culpas, y castigarnos creyéndonos, lo que nos predican algunos como si de un dogma que no admite duda se tratase, de que si ha cambiado el clima, la culpa es nuestra, y lo podemos evitar. Este es el clima del futuro, que no cambiará, y es tontería ponerse cabezones, en que podremos hacernos si tomamos ciertas medidas, que más bien parecen movidas por ciertos intereses económicos y políticos.
A veces al oír o leer a algunos, sobre la posibilidad de cambiar lo que está ocurriendo climáticamente, me recuerdan al famoso baturro, que iba por mitad de la vía montado en un burro, y el maquinista de un tren que venía a toda velocidad tras él, le pitó para que se quitara, a lo que este le replicó.

-Chufla, chufla, que como no te apartes tú…
No hace falta tener mucha imaginación para saber lo que pudo pasar.
Pues, como nos empeñemos en querer parar la máquina de tren del Cambio Climático en lugar de hacernos a un lado, empujándola pensando que vamos a frenarla, ella seguirá su camino, pero por encima de nosotros.












