A menos de un mes para las elecciones generales del 23J, a Génova no le interesa el espectáculo que está dando María Guardiola en Extremadura y que se ha convertido en una serpiente de verano informativa. No hay medio de comunicación digital o convencional que no se haga eco de alguna de las excentricidades de María Guardiola. La verdad es que el pasado día 20 de junio, cuando PP y VOX perdieron la Asamblea por falta de acuerdo, Guardiola parecía más una portavoz de Irene Montero que una dirigente del Partido Popular. El discurso de que VOX no condena la violencia machista o que tira la bandera gay a la papelera ya está muy desfasado. Hace cincuenta años, cuarenta a lo sumo, acusar a uno de machista era normal pero ahora, en pleno siglo XXI, con la labor y los millones de euros que se han destinado, el simple hecho de calificar a un hombre de tal debería estar penado y no al contrario. Machistas quedan pocos, chalados muchos.
Alberto Núñez Feijóo pulsó la opinión de sus barones en la toma de posesión de Isabel Díaz Ayuso como presidenta de Madrid en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol. Ayuso fue clara con el presidente nacional y le dijo que lo de Extremadura había que cortarlo de raíz. Otra expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se expresó en iguales términos: María Guardiola tiene que sentarse con VOX, más vale pronto que tarde, e ir a la sesión de investidura con los deberes hechos. Lo que no se puede consentir, opinan estos dirigentes del PP es seguir en la prensa con ocurrencias y la casa por barrer.
Por este motivo, Feijóo y Bendodo hablaron el domingo y paralizaron la reunión de la junta extraordinaria de su directiva, apoderados, interventores y militantes y obligaron a Guardiola a parar la reunión. Cosa que hizo via email en la noche del domingo aunque hay militantes de Mérida que no han recibido esa comunicación. En la misma, Guardiola relaja la tensión y dice que se va a negociar con VOX.
Hasta aquí todo lo publicado. Pero, además, hay que señalar que las «manos libres» que tenía la diputada regional ya no son tales. Génova ha tomado las riendas de la situación. Lo segundo que ha hecho, después de paralizar la convocatoria de reunión, ha sido despedir al asesor de Guardiola, el periodista Martínez Tavares, por «lenguarón». Decimos esto porque en un audio el señor Martínez Tavares dice que su obsesión es terminar de una vez por todas con Santiago Abascal y con VOX. Eso, en un momento comprometido como éste, cuando las encuestas dan a SUMAR la tercera posición en el Hemiciclo, por delante de VOX. O sea, que puede que PSOE y SUMAR tengan los escaños suficientes para formar Gobierno.
Ángel Pelayo Godillo Moreno pedía el domingo respeto y decía que no pensaba dar ni un paso atrás. El dirigente del partido verde, que antes fue militante del PP, ha acogido con esperanza la anulación de la reunión del martes. Es muy probable que Feijóo y Abascal hayan hablado y, al final, el «caso Extremadura» se va a dirimir en Madrid, buscando siempre el principio de proporcionalidad. Fuentes de Génova comentan que las declaraciones de María Guardiola en los últimos días han sido toda una revelación de cómo no se debe afrontar una negociación.
Fuera como fuese, Génova está calentando un «Potito» para dárselo a María. A ver si así toma fuerzas para tragar lo que va a tener que tragar de aquí en adelante.












