Ya lo dijo Camilo José Cela Trulock, coruñés nacido en Iria Flavia, escritor genial y figura académica, orgullo nacional galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1989, quien además de escandalizarnos con sus habilidades hídricas de palangana con el esfínter anal, afirmó: “No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, al igual que no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”.
Y es que aún a estas alturas del siglo XXI hay quien confunde el gerundio con el participio, con un afán optimista y cuasi pelota de las autoridades, las mismas que les riegan con la publicidad institucional y los espacios radiofónicos patrocinados por la Junta de Extremadura.
Nos centramos hoy en las tantas veces repetidas subvenciones o ayudas extraordinarias para compensar la situación debida a la sequía y a las condiciones derivadas del conflicto bélico en Ucrania, por un importe de 332,3 millones de euros.
Según el asesino nazi Joseph Goebbels, ministro del Reich para la Ilustración Pública y Propaganda, “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Pues eso mismo ocurre con las tantas veces prometidas ayudas que, a fuerza de anuncios y más anuncios, propaganda y publicidad comercial al fin, hay quien de modo inocente se lo cree.
Nos referimos en este editorial a titulares grandilocuentes tales como: “Agricultura riega a Extremadura con casi un tercio de las ayudas contra la sequía” o “El Gobierno paga 99,8 millones de euros a ganaderos por la sequía” o incluso a las propias declaraciones de la consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible.
Pues repetimos una obviedad: ¡que no!, que todavía no se ha cobrado ni un euro de las ayudas aprobadas por el Gobierno mediante el Real Decreto Ley 4/2023 de 11 de mayo, al menos no los ganaderos de vacuno, ovino y caprino.
Cinco meses desde que los inútiles e irresponsables de turno llevan mareando la perdiz y actuando en dos direcciones: la primera acusarse mutuamente de quién es responsable de tamaña tropelía y la segunda anunciar, cual parlanchín mercanchifle de crecepelo, su remedio milagroso e imaginario que al igual que el bálsamo de fielagrás todo ha de curar.
Y Mercedes, ¡Ay! Mercedes, más preocupada por la plaza de Interventor Delegado de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible que en pagar de una vez el dinero asignado y mermado mes tras mes que, esa es otra, lista que publica… dinerito que desaparece.
Cuánto más fácil predicar demagógicamente en la cadena COPE los sábados por la mañana que repartir… ayudas a los arruinados ganaderos de vacuno, ovino y caprino. Por cierto, cuándo se refiere a vacuno de leche… ¿se puede saber a qué se refiere?, ¿pero tan alejada está del campo extremeño?
¡Obras son amores y no buenas razones!, paguen de una vez o nos pasará igual que con las vacas frisonas, los asnos, las mulas, burdéganos, liebres, conejos, perdices, codornices y con tantas otras especies animales.












