Narges Mohammadi, activista encarcelada por el régimen autocrático y teocrático iraní, ha sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2023. En un territorio donde se desarrolló la civilización, donde se alcanzaron los máximos niveles culturales y científicos, es un anacronismo que una casta dictatorial, imbuida en una supuesta autoridad religiosa, esté llevando a su pueblo a niveles de subdesarrollo similares a la Edad Media.
Por su parte, Narges, inicia en estos días una nueva huelga de hambre en la cárcel, en solidaridad con la minoría religiosa bahaí de su país y se define “confiada en que la luz de la libertad y la justicia brillarán intensamente en la tierra de Irán.”
Mohammadi, que tiene en la actualidad cincuenta y un años de edad, resaltó que el movimiento “Mujer, Vida y Libertad” no es sino la continuación de las luchas históricas de los millones de mujeres iraníes orgullosas y resistentes alzadas contra la opresión, discriminación y la tiranía. Este movimiento comenzó el pasado año 2022, tras la muerte de Masha Amini, arrestada supuestamente por violar el código de vestimenta de la Inquisición Iraní.
La huelguista de hambre, valiente, muy valiente a pesar de estar encarcelada, tuvo la osadía de reclamar en el discurso que leyeron sus hijos, al recibir el premio en el Excelentísimo Ayuntamiento de la capital de Noruega, el apoyo internacional para acabar con el régimen de terror de la élite teocrática que se burla de los iraníes ofreciéndoles el cielo tras la muerte y proporcionándoles el infierno en vida.

El régimen iraní, en su nivel más bajo de legitimidad y respaldo popular, ha terminado con cualquier resistencia política, incrementando los arrestos, encarcelamientos y balas. La activista acusó también al Gobierno de discriminación religiosa, de género y étnica, así como de promover la injusticia y la corrupción.
Narges Mohammadi, tuvo palabras de agradecimiento y recuerdo para su compatriota Shirin Ebadi, que estaba el domingo en la ceremonia de entrega y que fue merecedora del mismo premio en 2003. Resaltó que el uso del hiyab no es una obligación religiosa ni una tradición cultural, realmente es una forma de mantener la autoridad y la sumisión.
Este domingo, en Oslo, un retrato ha ocupado el lugar que debería haber ocupado la homenajeada, quien se mostró segura del impacto innegable del Nobel para todos los miembros de la oposición iraní.
Según Berit Reiss-Andersen, presidenta del Comité Nobel: “El premio Nobel de la Paz de este año reconoce a todas las mujeres valientes de Irán, y de todo el mundo, que luchan por derechos humanos básicos y por poner fin a la discriminación y segregación de las mujeres”.
Especialmente significativo su discurso, este domingo día diez de diciembre de 2023, cuando se cumplen los setenta y cinco años de aquel otro de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París.












