Como no tengo ni idea de economía y como me gusta pensar a lo grande, para intentar aprender algo me ha dado por leer lo que dicen algunos premios Nobel de dicha disciplina. Uno de ellos, el que ganó el Nóbel en 2008 llamado Paul Krugman, en una columna de opinión (de enero de 2019) de las que escribe desde hace veinte años en el The New York Times cuenta que hay una congresista (a la que los de derecha insultan por ser joven, elocuente, del Bronx y de ascendencia portorriqueña es decir, no es blanca) que está a favor de un impuesto de entre el 70% y el 80 % a los que más ganan. Irónicamente, Paul Krugman dice que parece una insensatez para todo el mundo menos para él y para Peter Diamond, Premio de Economía Conmemorativo de Alfred Nobel de 2010 o —conocido de forma errónea— como Premio Nobel de Economía y según Krugman, “el máximo experto en finanzas públicas en el mundo.
Esto de que los ricos paguen entre el setenta y el ochenta por ciento de lo que tienen (aún así seguirían teniendo mucho más que tú y que yo) es una medida que nadie había implementado, continúa Krugman en su columna de opinión, “aparte de EEUU durante los treinta y cinco años posteriores a la Segunda Guerra mundial, el periodo más exitoso de crecimiento económico de la historia del país”.
Diamond, en colaboración con Emmanuel Saez uno de los principales expertos en desigualdad del mundo, calculó que la tasa fiscal optima (para los ricos sin especificar a partir de qué cifra uno es rico) era de un 73 %.
Christina Romer (de las que más sabe de macroeconomía en el mundo según Krugman) dice que debería estar por encima del 80 %.
Krugman (yo creo que lo escribió pensando en mí, para no liarme mucho) dice que “el análisis de Diamond-Sáez se basa en dos supuestos: disminuir la utilidad marginal y los mercados competitivos”.
Aquí es cuando me pierdo del todo. ¿Qué serán la utilidad marginal y los mercados competitivos? Si fuera rico seguro que lo sabía.
Krugman explica con un ejemplo qué es la utilidad marginal: “Dale mil dólares a una familia con ingresos anuales de veinte mil y verás como le cambia la vida. Dale mil dólares a la familia que ingrese un millón de dólares al año y apenas lo notará.”
Resumiendo y hablando en términos de política económica: “No debería importarnos qué efectos tiene una política en los ingresos de los muy ricos. Una política que hace a los ricos un poco más pobres afectará solo a un puñado de personas y apenas afectará su satisfacción de vida, debido a que seguirán pudiendo comprar cualquier cosa que quieran”.
Luego ya Krugman en su artículo empieza análisis macroeconómicos con cifras y nombres y tal y hasta ahí no llego, aunque creo entender que con lo que dice se refiere a que como los ricos son ricos porque generan mucha riqueza (que es lo que más les gusta, parece ser), si se le suben los impuestos, se tendrán que esforzar y por tanto trabajar más tiempo y más horas por lo que conseguirán más dinero y, por tanto, más impuestos para el bien común.
Krugman termina diciendo que los de derechas (republicanos) de EEUU defienden que hay que bajarle los impuestos a los ricos “porque esos recortes tendrán enormes beneficios en la economía” y que esta afirmación se basa en…en la investigación de nadie porque, “no existe ningún cuerpo de investigación -neutral- serio que sustente esas ideas fiscales” y además, ¿Quién se beneficia de los bajos impuestos a los ricos? Pues eso, los ricos.
¿Qué hace la derecha? Se pregunta Krugman: “Insultan a la joven elocuente, del Bronx y de ascendencia portorriqueña es decir, no blanca, que está a favor de un impuesto de entre el 70 y el 80 % a los que más ganan”, que por cierto, se llama Alesandría Ocasio-Cortez y se graduó cum laude de la Universidad de Boston en 2011 con una licenciatura en relaciones internacionales y economía.
Posdata: si fuera rico (no quiero) no hubiera escrito esto.
Fin.













Muy bueno. Saludos.