A mí lo que me entusiasma de los premios Nobel es conocer escritores de los que no sabía ni su existencia. Me acuerdo de Kenzaburo Oe, de Wislaw Szymborksa, de Naipaul o hasta de Naguib Mahfuz o Elias Canetti que con el paso de los años se seguirán leyendo.
Con el premio Nobel de 2022 no tengo esa suerte de indagar en lo desconocido. De Annie Ernaux he leído recientemente cuatro libros, “El acontecimiento”, “Pura pasión”, “Mira las luces, amor mío” que quizás es el que menos me atrapó de los cuatro y, hace unos días, «Los armarios vacíos”. El que me falta, “Los años” (todos en Tusquets editores o en Cabaret Voltaire).
Leí por primera vez el nombre de la escritora francesa nacida en1940, cuando, en el acta del jurado del Premio Formentor de las Letras de 2019 hablaban de su coherencia a lo largo de más de cuarenta años, de su vigorosa voz femenina: “la autora está dotada con las excelentes cualidades de la observación y su mirada es un implacable ejercicio de veracidad que penetra los más íntimos recovecos de la conciencia y el reverso de unos acontecimientos aparentemente obvios”.
Poco más se puede añadir. Yo encontré en ella literatura del yo sin medias tintas. En “El acontecimiento” cuenta con gran sensibilidad cómo en octubre de 1963, siendo estudiante de Filología, se queda embarazada y, atrapado en la angustia que sabes cierta, no puedes dejar de leer. Lo mismo ocurre con “Pura pasión”. Hipnotizado con la avaricia febril y sexual de una mujer madura, culta e inteligente (sabes que es ella, tiene que ser ella, Annie Ernaux, la enamorada) no puedes separarte de las páginas del libro, olvidando que es solo papel y tinta, hasta que no lo terminas.
En “Los armarios vacíos”, continúa con su prosa seca y de frases contundentes, cuenta la historia de la dicotomía de una adolescente que se encuentra de pronto en otro mundo que no es el suyo, pero que quizás sea el que se merezca.
Comprometida con la realidad, Annie Ernaux se pone como ejemplo de lo que no queremos saber o solo imaginar y es la condición humana más recóndita la que surge de sus páginas. Recomendable y gran acierto en la elección de la Nobel de Literatura 2022.












