Tengo un facsímil (copia) de “Lengua y literatura españolas. Cuarto Curso” de la Editorial Luis Vives S.A. libro publicado el 4 de marzo de 1950.
Empieza con el “Nihil Obstat” (aprobación o beneplácito de la censura eclesiástica católica del contenido doctrinal y moral del libro) del M.I. Sr. y canónigo D. Vicente Tena, el “Imprímase” de Lino, Obispo de Huesca y el mandato del S.E. Rvdma. el Obispo, mi Señor (así lo pone) dr. R. Bonet y Llach Canc. Srio (que no sé qué significa).
Tiene 212 páginas. Me ha dado por buscar dentro de él -leo que esta editorial de Luis Vives es “una casa consagrada a la mayor dignificación del libro escolar”- nombres de personas.
He encontrado estos, además de los ya nombrados -recuerdo que es de 1950, de hace 74 años, cuando España estaba en pleno y oscuro franquismo, ese al que algunas mujeres quieren volver, o eso me han dicho-:
Santo Tomás
Kleutgen (de Wikipedia: Joseph (o Josef) Wilhelm Karl Kleutgen (1811-1883) fue un teólogo y filósofo jesuita alemán miembro de la Compañía de Jesús que contribuyó significativamente al establecimiento del neoescolasticismo).
San Agustín.
José Ciurana (Josep Ciurana i Maijó -1878 -1960- fue director del Semanario Católico de Reus).
Quevedo
Cervantes
Arcipreste de Hita
Murillo
El Greco
Moisés
Miguel Ángel
Juan II
Beethoven
Albéniz
Fray Luis de León
San Juan de la Cruz
El Padre Lacouture (sacerdote jesuita).
(Recuerdo que es un libro de Lengua y Literatura).
Padre Llera
Ángel Lacalle, catedrático.
Donoso Cortés
Apolo Musageta
Juan Maragall
Menéndez Pelayo
Lope de Vega
Juan, Alejandro, tu primo, el hombre, Pepe Pereda, Sancho, Patricio, papá, el tío Antón (en ejemplos de frases).
Jorge Manrique
Góngora
Calderón de la Barca
Virgilio
Augusto y Octavia. Por fin, en la página 22, el nombre de una mujer, o mejor dicho, de un personaje femenino.
Pereda
Juan de Mena
“brama mamá Mamerta” (otro, qué suerte, este ha salido en un ejemplo de “armonía”).
Gabriel y Galán
Hermosilla (José)
José Coll y Vehí
José Velarde
Padre Isla
Fray Grundio
Fray Antonio de Guevara
Jovellanos
Lucio Anneo Séneca
Ventura Ruiz Aguilera (médico y escritor).
Luis XIV, Francisco I Goethe, Jesús, Cicerón, Garcilaso, Diego de Saavedra y Fajardo, Bernardo López García, José Zorrilla, Espronceda, Félix José Reinoso, Fernando de Herrera, Ercilla, Alberto Lista, Antonio de Capmany…y por fin, a mitad de libro, una mujer: Santa Teresa.
Y encuentra más, muchos más y más nombres masculinos: San Pablo, Antonio Machado, Juan M. Maury, Salvador Rueda, Tomás de Iriarte, Marqués de Santillana.
Y lo que más se repite es la Biblia y también Miguel de Cervantes.
Cuando ponen ejemplos de poesías, salen solo una vez más, nombres masculinos (15 seguidos y luego otros diez, todos de hombres).
Por fin, a mitad de libro, encuentro el de dos mujeres, Calíope como musa de los hombres, y Erato -joven, alegre y juguetona-, diosa de la poesía lírica.
Y luego de nuevo, más y más nombres de hombres en ejemplos de epigramas, baladas, sátiras, sonetos, endechas, elegías…:
Leandro Fernández de Moratín, Rafael María (uy, María) Baralt, Berceo, José Juan Tablada, Baltasar del Alcázar, Felipe II, Dante, Padre José de Isla, Fray Gerundio de Campazas.
Llegando al final del libro (de Lengua y Literatura española) plagado de santos varones y sacerdotes, encuentro algunos nombres de mujer:
Santa Justa y Rufina y La Dama de Elche, Talía (musa), Eva (opereta), Pamela y Clara Harlowe (título de una novela).
Hoy, ocho de marzo, solo se me ha ocurrido escribir esto, en clara demostración de la frase «de aquellos barros, estos lobos».
Menos mal que la vida cambia y mejora, aunque cueste tanto.
Fin.












