“Obras son amores, y no buenas razones”. Significa que el amor verdadero se expresa con acciones y no sólo con palabras, por muy bien fundamentadas que éstas estén. Ya sería razón que se empezara a notar el cambio de filosofía, frente al discurso ideológico cargado de promesas, cuando no palabras halagüeñas o lisonjeras.
Siendo cierto que los responsables anteriores de nuestra Comunidad Autónoma adolecían de refresco ideológico e incluso ejecutivo a la hora de proponer soluciones a los desafíos actuales de nuestra economía de mercado, parece más que razonable el tiempo transcurrido para comenzar a implementar diferentes alternativas en aras a conseguir unos mejores resultados empresariales.
No ha de olvidarse que nuestra región ha remontado siglos de pobreza y desidia por parte de todas las instituciones, si bien todavía no de manera satisfactoria. Se ha de tener en cuenta que, junto a nuestros vecinos portugueses, seguimos ostentando el dudoso honor de ser considerada la región más pobre de la península.
Es del todo punto hipócrita e indignante seguir con la oratoria y no pasar a la acción. Es por todo lo anterior que el dicho puede usarse como exhortación a la necesaria coherencia entre la teoría y la práctica. De otro modo, tan sólo queda denunciar la hipocresía de quien según decisión propia y una vez elegido democráticamente tiene la obligación de estimular el crecimiento de la economía extremeña.
Estando, como es el caso, en Semana Santa bien podría haberse titulado el presente editorial: “Por sus frutos los conocerán”, frase del Nuevo Testamento que también vendría al caso de la decisión adoptada este martes, día 26 de marzo de 2024, por el Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura dotando con 50 millones de euros el fomento y la consolidación del empleo autónomo.
Se conseguirá así favorecer el establecimiento de 6.000 nuevos trabajadores autónomos y lo que esto conllevará en el tejido empresarial extremeño. Tras la reunión ordinaria y según lo anunciado en comparecencia pública por el propio consejero de Economía, Empleo y Transformación Digital, Guillermo Santamaría Galdón: “Fomentar la iniciativa emprendedora, mantener y consolidar el empleo autónomo existente” y “dar un impulso importante al colectivo… con medidas muy potentes y novedosas”.
Se antoja escaso todavía el presupuesto que alcanzaría a cada nuevo emprendedor, entre 6.000 y 15.920 euros, parece que se inicia una senda necesaria, casi imprescindible, para retomar un ascenso sostenido del tejido empresarial, tan carente en todos los aspectos y que seguro atraerá a la iniciativa privada y a las tan perentorias herramientas financieras e infraestructuras públicas, estatales y comunitarias. Repercutiendo, finalmente, en el aumento del estado del bienestar del que hoy en día disfutamos.
Ahora se podrá discutir, una vez se publique y estudiada la letra del decreto anunciado, si todavía se puede mejorar y aplicar nuevas ideas, pero el hecho de adoptar esta decisión y plasmarla en el D.O.E. regional, por sí misma, tan sólo debería interpretarse como el deseo de impulso del equipo de Gobierno hacia los abnegados que todavía se atreven a iniciar o continuar con un negocio en esta tierra nuestra.













Seria bueno que el Decreto tuviese en cuenta las necesidades de suelo industrial del Norte de Extremadura y concretamente en Plasencia como centro geográfico de las nueve Comarcas que la circunda. Un centro logístico e industrial con suelo urbanizado, sería la base necesaria para que las empresas se implantaran y se diese el empujón necesario para la despoblación continua que se viene produciendo y para que la juventud bien universitaria como de Formación profesional sirviese para que encontraran empleo y fijar la población a su tierra. Estamos hablando de una población de más de 220.000 habitantes que conformamos el norte de Extremadura y con una extensión territorial mas grandes que muchas provincias españolas y que la Junta de Extremadura ha mantenido aislada y sin desarrollo. A los hechos me remito.