Hace no mucho escribí que en los años setenta del siglo pasado hubo en el parque de la Rambla de Mérida una inolvidable actuación de Locomotoro.
Hoy, como si fuera magia, ha aparecido en la pantalla de mi ordenador que Paquito Cano cumple 95. Me ha parecido raro porque en Wikipedia pone que los hizo en abril, pero ese dato erróneo no tiene mayor importancia.
Paquito Cano o Paco Cano, más conocido como Locomotoro, nacido en Puente de Vallecas y que ahora vive en Torrelodones, es uno de los personajes de la infancia de los que estamos ya más cerca de los sesenta años que de los cincuenta.
Era junto a Valentina el personaje principal de los Chiripitifláuticos, un grupo creado por el argentino Óscar Banegas que, salvando las distancia y en blanco y negro, eran como los Cantajuego de ahora.
Digo en blanco y negro porque por aquellos entonces -entre 1966 y 1976- no existían internet ni los móviles y ni tan siquiera las teles a color. Aunque desde 1973 los más pudientes que podían llegar a tener hasta dos y tres teles, pudieron compaginar las pantallas en blanco y negro con las que tenían pal color, con marcas reconocidas como Thomson, Philips, Sharp, Telefunken, Grundig, Blaupunkt o Sanyo, hasta 1978 la realidad televisiva -existían dos cadenas, la Uno a la que nadie conocía como VHF y la Dos o UHF- no empezó a ser en color.
Cada personaje de los Chiripitifláuticos tenía unas características imborrables. Locomotoro iba vestido de ferroviario a lo Mario Bros y tenía una boina que resultó ser roja. Menos mal que el programa infantil no era en color porque curiosamente, en aquellos años en blanco y negro -el franquismo- estaba mal visto llevar alguna indumentaria roja o utilizar la mano izquierda para comer o escribir, eso era cosa de «comunistas» llegué a escuchar más de una vez. Qué cosas.
De Locomotoro me acuerdo porque decía que se le movían los mofletes, o que se hacía el gracioso diciendo: «Locomotoro, conductor de todo menos del codo» que no me hacía ni puñetera gracia. O cuando decía «e, te, cé», yo no tenía ni idea de a qué se refería. Con los años supe que era su manera de decir etcétera. Lo más asombroso de Locomotoro, eso sí, era cuando se inclinaba hacia adelante sin caerse manteniendo los dos pies juntos pegados al suelo.
Valentina, que tenía unas gafas que le ocupaban toda la cara, casi como las de las azafatas del “Un, dos, tres” decía que era “dulce y fina como una sardina” o como una mandarina, según le diera. Recuerdo que de vez en cuando se ponía a cantar y que fue una moderna porque vestía con pantalones vaqueros: una mujer con pantalones, qué osadía.
Me acuerdo de todos y cada uno de los personajes como si los tuviera delante tal fue el impacto de los Chiripitifláuticos en mi infancia. Cuando he preguntado, la gente de mi quinta se acordaba de todos ellos menos de dos: de Poquito y Mucho que eran dos payasos que siempre se peleaban en broma y no tan a lo bruto como los Hermanos Malasombra que iban vestidos de pistoleros y de oscuro y si salían todo de blanco era porque se habían convertido en los Hermanos Buenasombra.
Uno que salía poco o no hacía mucho ruido era Don Mandolio disfrazado de domador o de director de circo que trataba siempre mal a Poquito y Mucho.
¿Y quién no cantó alguna vez aquello de “Somos malos malasombra, somos malos de verdad, somos como una espina, que sólo sabe pinchar, y más malos que la quina»?
La frase que se decía por entonces “eres más malo que la tiña”, pero los Hermanos Malasombra cambiaron tiña por quina, pero seguro que no se referían a la quina Santa Catalina que nos daban de pequeños para “hacer hambre” y que tenía 13 de graduación alcohólica.
Otros que me caían muy bien eran el Capitán Tan, que parece un rantanplán y que iba vestido de explorador y el Tío Aquiles, con su traje de tirolés con tirantes, flaco y con cara de buena persona del que se decía: “El Tío Aquiles, con sobrinos a miles”.
Y por último estaba Barullo, que era una «excentricidad» porque era negro. En aquellos años setenta era muy raro ver a una persona negra, exceptuando algún futbolista (Keita el del Valencia, Biri Biri del Sevilla), boxeador (Pepe Legrá) o músico (Antonio Machín, Louis Amstrong)
En Youtube existe un vídeo de 1990 (este es el enlace https://www.youtube.com/watch?v=1rthxwonxps) en el que aparecen reunidos por última vez casi todas las personas que hicieron los personajes de los Chiripitifláuticos.
Verlo es un ejercicio de nostalgia como otro cualquiera. A mí me gustó.
Fin.












