Paradójico, y se queda corto. Así calificaba nuestro presidente Guillermo Fernández Vara la situación laboral española y por ende la extremeña. A poco más de dos meses de las elecciones autonómicas se agradece que la máxima autoridad regional clame a los cuatro vientos lo que ya es “vox populi”.
Ayer era el asturiano Pepe Álvarez, sindicalista curtido en mil batallas y actual secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), quien denunciaba la barbaridad contemporánea en cuanto a los trabajos desiertos versus trabajadores cobrando diferentes suelditos de este mal entendido estado de bienestar.
En esta misma semana y calentando al personal con vistas a los próximos comicios un político catalán manifiesta públicamente que debería aprobarse un sueldo vitalicio y universal. ¡Olé tú! A este catedrático habría que preguntarle si piensa pagar o cobrar de dicha prebenda. Como la respuesta está más que clara debería caérsele la cara de vergüenza.
Siguiendo los dictados del genial Marx: (Groucho que de Carlos nos reservamos la opinión, para no herir susceptibilidades) ¡Y dos huevos duros! Que aquí no cabe ni un “tonto” más. Subvenciones a discreción, Cáritas desbordada, Salario Mínimo Interprofesional en máximos y ahora además la universalización del derecho al cobro de un sueldo vitalicio.
Estaríamos de acuerdo si además de la universalización de los beneficios y derechos se hiciera lo propio con los deberes. Ocho horas, o siendo más exactos siete horas y cuarenta y cinco minutos para unos y una hora menos para otros. Cinco días a la semana y un mes de vacaciones.
Quede claro que aún este domingo vamos a celebrar el cumpleaños de un jubilado pensionista que trabajó de sol a sol, literalmente. Tenían que trabajar TODOS los días, domingos incluidos, eso sí después de ir a misa, por la cuenta que les tenía. ¿Y todavía no tenemos bastante?
Por estas y otras muchas razones que no nos atrevemos a publicar, apoyamos firmemente en este comentario el ruego a los casi tres millones de parados, españoles e inmigrantes: ¡Acepten un trabajo digno! Que hay muchos en oferta actualmente, en la hostelería, construcción, agricultura, ganadería, carpintería, fontanería, electricidad…
Abandonen de una bendita vez la economía sumergida. No obstante, el que no quiera obligaciones ni aportar al común que siga en sus trece pero que deje de lamentarse y acto seguido reírse del resto de los españoles.
Reiteramos nuestro agradecimiento a Fernández Vara y a Pepe Álvarez por defender, una vez más, a los trabajadores.












