Cuando Inger Nilsson, a sus diez años, interpretó a Pippi Calzaslargas no sabía que ese sería el papel de su vida. Ahora, a sus 64 años y después de haber actuado solo en tres películas más, aparte de la serie y de obras de teatro de aficionados, dice que debe de ser la única persona en toda Suecia que no ha leído “Pippi Calzaslargas”.
Lo que no sabe mucha gente es que también fue la intérprete de la canción de la serie televisiva tanto en sueco como en finlandés.
El libro en el que se basa la serie lo escribió Astrid Lindgren, hija de un granjero y de una ama de casa, se hizo conocida como naturalista y feminista.
El nombre tan largo del personaje que creó la escritora, se lo puso su hija Karin con siete años, que es a quién Lindgren contaba todas las historias, publicándolas tres años después.
Y es que Pippi Calzaslargas no se llama así, su nombre en sueco era Pippilotta Viktualia Rullgardina Krusmynta Efraimsdotter Långstrump.
En las tres novelas que conforman el libro en el que se basó una de las series de televisión más importantes para los nacidos en España en los años 70, las traductoras la llamaron Pippilota Delicatessa Windowshade Mackrelmint.
La serie, de trece capítulos, se estrenó en Suecia en 1969 y no llegó a España hasta el 9 de noviembre de 1974 –tenía yo nueve años– cosechando gran éxito desde el principio.
Se grabó en una casa de un pueblo de Gotland, isla sueca situada en el mar Báltico de la que se dice, proceden los visigodos a partir de una compañía de corsarios que se convirtieron en piratas.
De la serie, recordamos a Pippi Calzaslargas, pelirroja, con pecas, con unos zapatos el doble de grandes de lo normal, con su mono titi llamado Señor Nilsson y un caballo blanco con lunares negros al que decían Pequeño Tío.
Vivía sola en Villa Kunterbunt -Kunterbunt en castellano significa “Vistoso”-. Su madre “estaba en el cielo” y su padre era el pirata Efraim Långstrump, rey de Takatuka, una isla africana. Sus mejores y únicos amigos Annika y Tommy eran sus vecinos. Al final del libros se habla de la soledad de Pippi, algo que no se ve en la serie.
En la novela Pippi tenía un vestido de color amarillo muy corto, una media larga y otra de color castaño y unas calzas o bragas largas, azules con puntos blancos, no como en la serie.
El caballo de Pippi era de color rojo y no tenía nombre. La casa donde vivía Pippi se llamaba Villa Mangaporhombro y no Villa Kunterbunt. El señor Nilsson era Nelsson y llevaba siempre un sombrero de paja blanco. En el libro, la isla de la que el padre era el rey no tenía nombre. Y Annika y Tommy no eran vecinos, Pippi vivía a las afueras del pueblo, pero son detalles sin la mayor importancia.
Los policías Kling y Klang que se hacen protagonistas en algunos de los capítulos de la serie, en las novelas solo aparecen una vez, cuando Pippi juega al escondite con ellos por los tejados de Villa Mangaporhombro. En la novela, los policías la querían llevar a Pippi a un Hogar Infantil a expensas de los vecinos, en la serie era una tal Miss Prysselius quién estaba interesada en que Pippi no viviera sola. Al final no lo consiguen.
En las novelas, algo infantiles, la autora Astrid Lindgren utiliza muchos juegos de palabras e historias “geográficas”.
Pippi siempre estaba mintiendo, no lo podía remediar. Decía que en Egipto todo el mundo andaba de espaldas. En Kenia nadie dice nunca la verdad. En Indochina andan con las manos. En Brasil la gente lleva huevos aplastados en la cabeza. En las selvas de Borneo Pippi encontró un día una pierna de madera. En Shangai un chino utilizaba las orejas de impermeable. En China un padre tuvo a su hijo sin comer desde mayo hasta octubre porque no quería nidos de pájaros que es lo que único que se come en China.
Y ocurren, en las novelas, historias muy divertidas que no llegaron a aparecer en la serie, como que la forzuda Pippi nada más levantarse por las mañanas, daba cuarenta y tres saltos mortales seguidos o que cada vez que su gordísimo padre regresaba de su isla africana, lo levantaba por encima de su cabeza.
Pippi fue un día al colegio porque quería aprender “plutificaciones” que no llegamos nunca a saber qué eran. Una vez dijo que nunca había visto un calvo, pero un día vio a diecisiete juntos, cogidos del brazo.
Y así transcurre la novela.
Una curiosidad más., María Dolores Gispert Guart fue la actriz de doblaje que puso voz a Pippi y también lo fue más tarde de Whoopi Goldberg a la que dobló en cincuenta y una películas.
Para escribir hoy, aparte de leer el libro con las tres novelas de Pippi Calzaslargas, he visto varios capítulos. Qué grandes recuerdos.
Por cierto, en mi infancia los capítulos me parecieron mucho más trepidantes, emocionantes y asombrosos.
Fin.












