Desconocemos hasta qué punto es legal que un ayuntamiento se tenga que hacer cargo de todas las pérdidas que tenga la empresa concesionaria de un servicio. Es verdad que el servicio de autobuses urbanos de Plasencia es esencial, necesario para los cientos de ciudadanos que lo toman para desplazarse de un punto a otro de una de las ciudades más largas de la región, pero esto no puede ser óbice para que toda la ciudadanía en general tenga que sufragar con sus impuestos algo que es deficitario no por falta de viajeros sino por la incompetencia del gobierno de Fernando Pizarro. ¿Hasta qué punto el servicio es deficitario por falta de autobuses modernos que se llevan prometiendo desde hace doce años? En este lapsus de tiempo, el Ayuntamiento de Plasencia, con Fernando PIzarro al frente, no ha comprado ni un autobús, menos eléctrico, claro, como se prometió en 2016.
Y lo que sucede es que no verán ustedes a Pizarro, Dóniga, Hernández, Martín…, desplazándose en un autobús urbano. Para eso están los coches oficiales, los hay incluso que se van a Portugal y se saltan cuatro veces el control de peaje de la autopista, por lo que son multados por las autoridades portuguesas, como no podía ser de otra forma. Es este el problema, que el ciudadano de San Miguel necesita la línea que le lleve un martes al mercadillo de la Avenida de la Hispanidad o cualquier día al hospital por poner un ejemplo, y a Pizarro lo llevan guapito y maqueado de aquí para allá dedicando calles a diestro y siniestro.
Es también llamativo que la cooperativa concensionaria del servicio quiera dejarlo, porque las ganancias se las gastan en un parque móvil caduco y con averías cada dos por tres, en el que las piezas ya valen más que los viajes que se dan, y que el señor Pizarro obligue a esta cooperativa a continuar con el compromiso de que el consistorio se hará cargo de todas las pérdidas de la misma. Así cualquiera. Además se invita a los cooperativistas a hacer trampas porque el trágala está garantizado.
Mérida, Badajoz y Cáceres tienen bonificaciones para los usuarios del bus urbano que llegan a la gratuidad en la capital autonómica al cincuenta por ciento en las dos capitales de provincia, todas ellas al menos hasta finales de año y en ninguna de las tres grandes ciudades de la región se habla de problemas en el servicio porque sus respectivos ayuntamientos, con independencia del color político de éstos, han ido renovando las flotas y ya se dispone de autobuses eléctricos o híbridos. En Plasencia, la cuarta ciudad por importancia de la región, los autobuses son de la I Guerra Mundial. Así pues, cómo no van a dar problemas.
El PSOE ha estado fino enumerando los diez pecados que comete el alcalde y su equipo de gobierno con el asunto de los autobuses. En el pleno votó en contra y sus servicios jurídicos están estudiando al detalle el contrato, la prórroga no pedida y la situación de los autobuses para asesorar a Alfredo Moreno y su equipo qué camino tomar. Políticamente, los socialistas han hecho lo que debían: poner en conocimiento de la opinión pública lo que el PP escondía y que sean los placentinos los que decidan. Jurídicamente harán lo que deban porque, de lo contrario, se estaría dejando a este alcalde sátrapa hacer lo que le venga en gana.
Pizarro no aprende y se sigue escondiendo debajo de las faldas de sus concejalas, como un niño cuando hace algo malo. Lo malo, repetimos, es que este alcalde está, y quiere seguir, jodiendo a los placentinos con decisiones fuera de lugar y manchadas de caciquismo y autoritarismo. Y así no se puede estar cuatro años. El equipo de gobierno tiene que reflexionar e ir buscando un sustituto a este dictadorzuelo de tres al cuarto que lleva poco más de doce años tocando la moral a la ciudadanía. Eso pensamos.













El gran problema del Sr. Pizarro y por ende el de Plasencia es la falta de liderazgo, carencias que suple con arrogancia, despecho y autoritarismo. Carencias que se denotan en Plasencia. Vuelvo a manifestar nunca más Alcades como el Sr. Pizarro, exento de capacidades para el buen gobierno. Sustiuir a este personaje es tarea primordial para el PP de Plasencia. La huella negativa que está dejando este mal mandatario es un grandísimo lastre para Plasencia, para mí irrecuperable. Plasencia está sumida en un gran caos.
A Fernando Pizarro García, no le quiere ni su propio partido. Le ha condenado a presentarse en Plasencia por falta de candidato para sustituirlo y como el populismo le ha dado votos para tener mayoría, junto con el autoritarismo de gobierno el PP, le ha convenido el que siga sacando mayoría y dejarle en su terruño local. Pero lo que no ha valorado el PP, es que está dejando a la cuarta Ciudad de la Región en caída libre. Si a esto le unimos su ego personal rayando en él narcisismo imperante (porque yo lo valgo) y si a esto le unimos su mendacidad constante en todo lo que anuncia, puedes apaga y vámonos. No olvidar que cerca del 40% del censo electoral no vota.Otro 38% votó a los tres grupos de la oposición. Luego su mayoría es los que quedan y muy justita. Pero la aritmética es la que es y 12 son más que 9. Esto es importante que los placentinos lo analicen.