Fernando Pizarro García-Polo no tiene respeto por la sociedad civil placentina. En lugar de acudir el lunes a la Sala Verdugo y escuchar las propuestas de Manifiesto X Plasencia, se escondía en el Ayuntamiento, en su despacho, escuchando a Mozart y languideciendo como buena parte de su equipo de gobierno.
Ya sabemos que el lema de la campaña electoral de Pizarro será «Pan y circo», pues hace tres o cuatro días que anunciaba la compra de suelo industrial por cinco millones de euros y hoy mismo, el próximo alcalde de Plasencia si los placentinos no lo remedian, Dóniga, presentaba el estupendo y maravilloso concierto de Camela que, según el promotor, vendió medio millón de entradas en su gira de la temporada pasada.
Decimos que Dóniga será alcalde porque, o mucho nos equivocamos, o irá de número dos en la lista de Pizarro en las elecciones municipales del 28 de mayo. Ahora bien, la presidenta del PP regional, María Guardiola Martín, tiene que cumplir su palabra y colocar a Pizarro bien en las listas de la Asamblea o en las del Congreso en los comicios de finales de año. Si Guardiola le clava el puñal por la espalda, que todo es posible, Pizarro será alcalde o concejal si Plasencia le vota, cosa poco probable, porque el socialista Alfredo Moreno viene pisando fuerte.
Es lo que tiene ésto de la política: unos se agotan con el paso del tiempo, que es lo que le ha sucedido a Pizarro después de doce años de alcalde y tocándose la barriga, y otros llegan con ánimos renovados y ganas de que su pueblo prospere, como es el caso de Alfredo Moreno. Sólo hace falta releer el artículo de opinión que Moreno publicó este fin de semana en Diario de Plasencia para darse cuenta de que es un político hecho y comprometido, con conocimientos y con las ideas muy claras de lo que tiene que ser la capital del Norte de Extremadura y cómo solventar las necesidades de la misma.
Alfredo Moreno sí asistió a la presentación en sociedad de Manifiesto X Plasencia, pero no para buscar votos, que también, sino para empaparse de la opinión de la sociedad civil placentina y tomar buena nota de lo que opinan los ciudadanos para trasladarlo a su programa electoral en la medida que lo crea conveniente. Mas la convocatoria del lunes era abierta, sin cortapisas, pero ni Pizarro ni ninguno de sus concejales asistió a un acto que marca el antes y después de Plasencia que, de manera abierta, está reclamando un cambio de rumdo.
Por contra, en dos días el alcalde muestra el pan (suelo industrial) y circo (concierto de Camela) pero miente en lo primero y cuestionamos mucho lo segundo. En cuanto al suelo industrial reclamó la participación de la Junta cuando, en verdad, lo que tiene que hacer es un presupuesto para 2023 y habilitar una partida económica para la urbanización de esos terrenos. Con respecto al concierto, ¿quién se lleva el sobre en caso de que haya sobre? Sabemos a ciencia cierta que en Plasencia se han inflado los honorarios de los artistas y los contratantes, que necesariamente no eran del Ayuntamiento, se llevaban el sobre.
Con las cartas boca arriba, los placentinos tienen que tener claro si desean cuatro años más de «pizarrismo» aun sin Pizarro en la Alcaldía pero moviendo los hilos desde el Congreso, o apuesta por un hombre íntegro, como es Alfredo Moreno, que lleva años realizando propuestas y brindando su mano para acompañar al alcalde a las instituciones y que ha sufrido la indiferencia del «Emperador del Norte de Extremadura», César Fernando Pizarro García-Polo, que ha menospreciado una ayuda más que necesaria.
Den un repaso a las inversiones que se están realizando en Extremadura y verán que Plasencia, una vez más, no aparece porque a su alcalde le va la marcha de Camela y no quiere entretenerse en pisar moquetas de Mérida, Cáceres y Madrid. Todavía estamos esperando la reunión que anunció hace cuatro meses con el presidente de la Junta de Extremadura. Pizarro es la desidia. Alfredo Moreno la ilusión, la constancia y el trabajo. Medítenlo.













Mucho ánimo a M X P por devolvernos la esperanza.
Gracias, en nombre de Manifesto X Plasencia