Manifiesto X Plasencia ha puesto contra las cuerdas al alcalde Fernando Pizarro García-Polo, que a medida que pasan los días se esconde y se esconde en el Ayuntamiento y como cobarde que es no sale ni para ir a por un café y un pincho de tortilla. Este hombre, que tuvo que renunciar a su sueño de ser presidente de la Junta de Extremadura porque su partido no le ha querido y ha apostado por María Guardiola, actual presidenta regional popular, no termina de cambiarse el pañal y sigue sucio y sin mucho ánimo de ponerse uno nuevo.
Los miembros de Manifiesto X Plasencia, más de cien a estas alturas, ponen el énfasis en la deriva política, económica y social de Plasencia y en la permanente confrontación con las administraciones públicas por parte de Pizarro García-Polo. Un ejemplo: el alcalde dijo hace tres meses que se reuniría de urgencia con Guillermo Fernández Vara para negociar los pormenores de la nueva estación del ferrocarril, aquella que él rechazo hace diez años haciéndose el gracioso ante Monago y Rajoy. Con un arreglo en la estación es suficiente, dijo entonces, y el arreglo se llevó a cabo sin paliar la falta de infraestructuras necesarias en el siglo XXI.
Si el alcalde fuese inteligente, menos soberbio, y más humilde cualidad que desconoce, tomaría el guante de Manifiesto X Plasencia y abriría puentes «de comunicación con la Diputación y Junta de Extremadura para no contaminar actuaciones que son de vital importancia para la ciudad. Interpelamos a todas las Administraciones a favorecer la política que depare un crecimiento simétrico de Plasencia dentro de Extremadura».
Pero esta no es una tarea sólo de Fernando Pizarro García-Polo. También lo es de Guillermo Fernández Vara para que establezca medidas que no incidan en el desequilibrio asimétrico que estructuras que eviten que Plasencia no esté en el mapa de Extremadura. Manifiesto X Plasencia ha presentado una valoración económica de pérdida de empresas y de aminoración poblacional donde todos los parámetros vienen a significar el deterioro de una ciudad sin proyecto, sin alianzas, en un resintencialismo que perjudica a la ciudadanía.
Por eso, aquí son tan responsables el alcalde como el presidente de la Junta de Extremadura, que sus buenos votos se lleva de los placentinos cada vez que hay elecciones.
Mas el problema está en que el responsable de la Administración más cercana como es el Ayuntamiento no sabe negociar con los suyos, como para hablar de tú a tú con el presidente de la región. Fernando Pizarro García-Polo tiene muy buenas palabras con las asociaciones de vecinos, con los distintos colectivos de la ciudad; no duda en hacerse fotografías con ellos, pero con ruedas de prensa compradas por la publicidad y comparecencias ante los ciudadanos en distintos actos, no se gobierna un Ayuntamiento.
Además, ahora está encerrado a en su despacho con un humor de perros pero alicaído, vamos que no da pie con bola. El alcalde de Plasencia está siendo presa de los consejos de algunas periodistas que le bailan el agua a cambio de publicidad. Lo llevan haciendo así desde hace años y por cada ejercicio se llevan cerca de 12.000 euros. Les aseguramos que Diario de Plasencia no ha percibido cantidad alguna, porque no se puede ser imparcial si la bolsa del dinero cuelga del cinturón.
Fuera como fuere, si el alcalde fuese inteligente se arrimaría a Manifiesto X Plasencia y haría frente común para que la ciudad se desarrollase como se pide por parte de la ciudadanía. De no hacerlo, pierde las elecciones y la oportunidad de ser un buen gestor. Aunque esto último es difícil que lo consiga una persona a la que el cargo le viene grande y que su único objetivo es el postureo y quedar bien con depende qué colectivos sociales.













Ya no nos cabe ninguna duda de las escasísimas habilidades que posee el Sr. Pizarro, que sin embargo suple con la cobardía y las malas formas y a veces infantiles, propio de lideres que nada tienen que ofrecer. El Sr. Pizarro es un verdadero lastre para Plasencia y el peor embajador que puede tener Plasencia
Pero es que no hay nadie que le diga a este excelso Maestro, experto en Musicología, profesor de la Universidad de Mayores, sapientísimo estudioso de la Historia del Arte y habitual usuario de las redes sociales, con su proverbial y dicharachera verborrea, que COMETE UNA VEZ TRAS OTRA EN SUS REDACCIONES ERRORES ORTOGRÁFICOS? Señor mío, DETRÁS DE COMA, PUNTO O PUNTO Y COMA VA UN ESPACIO, PERO NUNCA, NUNCA, NUNCA, ANTES. DUELE A LA VISTA que un Maestro caiga reiteradamente en el mismo error y sus palmeros no lo corrijan.