En un comentario que un lector ha dejado en la columna de opinión de Julián Gutiérrez Delgado publicada hoy en este periódico (Al alcalde de Plasencia le crecen los enanos), el lector aclara que no es muy católico «pero sé interpretar la simbología aunque sea subconsciente o subliminal. La foto que circula, de Él, bastón de mando en alto, que digo, en altísimo, al mismo nivel que la Patrona, es toda una «retratadura» de lo que él piensa de sí mismo. Patológico.» La fotografía en cuestión es la que ilustra este editorial y, efectivamente, se ve a Fernando Pizarro García-Polo en una explosión de júbilo levantando el bastón de mando por encima de la Virgen para después colocárselo a la Patrona de Plasencia en su condición de Alcaldesa Perpetua.
Los placentinos ya no se extrañan de las extravagancias de su alcalde, pero, efectivamente, en esta ocasión se ha pasado tres pueblos. Pizarro García-Polo debería haber esperado a la Virgen para hacerle entrega del bastón municipal sin tantos aspavientos. Sin embargo, esperó a la Virgen del Puerto para hacerse, una vez más, el importante y demostrar que aquí los que mandan son sus oeufs. Lamentable. Hemos querido publicar la foto, que fue tomada hace más de una semana, para que todos los lectores supieran cuál era «la foto que circula» a decir del lector que ha tenido a bien comentar la opinión de Julián Gutiérrez.
Pero es que, bien mirado, lo lleva en los genes. Es, como dice Julián, un narcisista de cuidado, más bien un sátrapa que piensa que Plasencia es un país bananero del que él es el dictador de turno. Y la verdad que, sintiéndolo mucho por nuestra parte, actúa como tal. En Fernando Pizarro García-Polo se hace bueno el dicho «o conmigo o contra mí» y con la connivencia de unos medios de comunicación satisfechos con la publicidad institucional hace y deshace a su antojo sin que nadie, excepto Diario de Plasencia le lea la cartilla un día sí y al otro también. La oposición a este alcalde está desaparecida. Hace muchos meses ya que ofrecimos a PSOE, Podemos y Vox nuestras páginas para que les sirviesen de tribuna libre donde expresar sus opiniones; excepto el socialista Alfredo Moreno en una docena de veces y la portavoz de Vox en dos, nada de usar esta tribuna pública para llegar a diez mil placentinos.
Y sabemos que Fernando Pizarro García-Polo nos lee, ¡vaya que si nos lee!, pues nos llaman o nos comentan que somos el mismísimo diablo a decir del alcalde. Lo que debiera hacer el edil es, antes de ir por ahí lamentándose de lo mal que le tratamos, es descolgar el teléfono y llamarnos y mantener la charla que le solicitamos en septiembre de 2022 a través de su Gabinete de Comunicación y que todavía no se ha producido. Más que nada por aclarar ideas y conceptos. Esta sí es una mano tendida y no un brindis al sol como lo era el bastón de mando por encima de la querida Patrona de los placentinos.
Fernado Pizarro García-Polo se ha pasado tres pueblos, dicho coloquialmente, o se ha equivocado y debería pedir disculpas a todos los ciudadanos y, especialmente, a los devotos de la Virgen del Puerto. Además, no entendemos este exceso de protagonismo a no ser por su carácter narcisista como bien dice Julián Gutiérrez Delgado, que se lo tiene calado desde su andadura en la política hace 24 años. El propio Pizarro, echándose flores, dice que cuando se quiera dar cuenta lleva más de media vida en política. Esa no es la cuestión querido, sino si tu paso por la política ha servido para algo a Plasencia, ya que el balance hasta ahora es muy negativo.
Conminamos a los grupos municipales a liderar la oposición y a no estar tan adormecidos, porque a este paso tenemos Pizarro García-Polo y sus políticas para rato y no es cuestión de que este músico devenido en alcalde de la cuarta ciudad de Extremadura se eternice en el cargo para recibir aplausos y parabienes, mientras la ciudad languidece y no entra en la miseria por su rico patrimonio cultural y religioso. Si no fuera por la Diócesis de Plasencia este alcalde se estaba comiendo los mocos. Lo dicho.













Hablando de simbología; el Sr. Alcalde se muestra muy triunfal con su bastón de mando y no se ha dado cuenta que sus pies están sobre una escalera de mano inestable, sujeta por unos «correveidiles» y que con uno solo que la suelte, el Sr. Alcalde y su bastón de mando se van al suelo.
El bastón de mando para mandar mal y tarde.
Utilizó el bastón de mando como si fuese un trofeo de la feria taurina. Nunca se vio que ningún alcalde, que han sido muchos los que ofrecen como gesto de respeto a la Patrona, pero que se hace a través de un propio y sin exhibicionismo. Pero pedirle a Fernando Pizarro García no aprovechar cualquier acto para exhibicionismo narcisista es como pedirle peras al olmo. Así gobierna, a base de anuncios y postureos fotográficos de impacto junto con la azulejaría que le gusta mucho . Gestionar la ciudad no le va tanto.
Más vale que esta mala persona y mal gobernante utilizara métodos de buen gobierno. Bajo mi opinión es un No líder, destructor, no transformador, y, por supuesto, sin capacidades que su grandísimo ego le impida reconocer. Esto hace que su falta de liderazgo y su incapacidad para el buen gobierno le dirija hacia lo maquivélico.