La Historia se repite. Quien dijo ésto acertó de pleno. Ahora no se trata de hallar herejes sino de emplear toda la artillería contra el presidente de la Asociación de Vecinos Intramuros, Julián Gutiérrez Delgado, para tratar de amedrentarlo, echando sobre él toda la mierda posible del fracaso de las políticas antidemocráticas que el rey sol Fernando Pizarro García-Polo ha venido ejerciendo a lo largo de los últimos doce años. Es éste un alcalde sin escrúpulos que quiso ser presidente de la Junta de Extremadura sin antes someterse al veredicto de su propio partido que le dio una patada en el culo.
Sucede que Gutiérrez Delgado ha denunciado en los medios de comunicación la situación de inseguridad ciudadana que vive Plasencia, la cual se repite todos los fines de semana y que atemoriza, principalmente, a los vecinos del centro placentino. Al mismo tiempo, el presidente de la Asociación Intramuros ha solicitado al alcalde una reunión para valorar las denuncias vecinales y buscar soluciones al unísono.
Pizarro García-Polo, este mequetrefe venido a menos y con los días contados, no sólo no contesta al presidente vecinal sino que le acusa de estar perjudicando a Plasencia con sus denuncias porque se trata de «hechos puntuales». Por si fuera poco, a la versión del alcalde se suma el intendente de la Policía Local, el mismo al que se le debería caer la cara de vergüenza pues, a pesar de los requerimientos municipales, no acaba de decir quién y por qué conducía el coche de la Policía Local multado en Portugal.
Los dos, el alcalde y el intendente, tratan de desprestigiar a un ciudadano que ha sido libremente elegido por su Asociación de Vecinos Intramuros para que les represente y que tendrá que dar cuenta de sus acciones en la asamblea general. Sin embargo, Pizarro García-Polo parece no haberse enterado de que el 28 de mayo hay elecciones municipales y que él se presenta a la reelección del puesto de alcalde, lo máximo a lo que se puede llegar en política en una ciudad si se quiere dignificar el cargo y trabajar en serio por los ciudadanos.
Lejos de ello, el todavía alcalde y el todavía intendente, van en contra de un presidente vecinal y pasan por alto las imágenes que se han hecho virales de la quema de contenedores o de reyertas en la calle Talavera. No se discute en momento alguno que en otras ciudades pueda pasar lo mismo, pero aquí ocupa y preocupa Plasencia, la tranquilidad y seguridad de sus gentes, y la situación es más que delicada.
Y el alcalde y el intendente, en lugar de atender a la solicitud del presidente vecinal, cargan contra él desde medios de comunicación afines y pretenden desacreditarlo ante la opinión publicada, vago intento en cualquier caso porque la opinión pública está con Gutiérrez Delgado. Los dineros municipales, las treinta monedas de Judas Iscariote como dice Esther Sánchez Tapia en un post en Facebook, comprarán las voluntades que se quieran vender al mejor postor pero no hacen mella en una realidad: Plasencia está falta de policías, tanto locales como nacionales, y la situación se está yendo de las manos hasta que se haga insostenible.
En lugar de alentar una caza de brujas contra Julián Gutiérrez Delgado, legítimo presidente de la Asociación de Vecinos Intramuros, el alcalde de Plasencia, con la autoridad que le confiere el cargo, ha de convocar de manera urgente la Junta Local de Seguridad y, como no se tienen aprobados presupuestos de 2023, hacer una modificación donde estime oportuno y dotar de la suficiente cantidad económica a la celebración de unas oposiciones al cuerpo de la Policía Local de Plasencia y posteriores salarios, a fin de que la plantilla de la policía esté en consonancia con las necesidades de Plasencia (toma nota Astasio).
El intendente, por su parte, que se acerque a la Óptica Díaz a graduarse la vista y comience de una vez a atrapar a los malos y deje en paz a un presidente vecinal ante el que debe rendir cuentas y no al revés. Como funcionario público se debe a los vecinos y Julián Gutiérrez Delgado es presidente de una de las Asociaciones más importantes de la ciudad, por lo que merece la consideración y el respeto debidos.
Mucho nos tememos que todo lo anterior sea papel mojado y que el alcalde y el intendente prosigan haciendo de su capa un sayo, pero la opinión publicada y pagada y la opinión pública deben saber que el 28 de mayo tienen, en las urnas, la posibilidad de revertir esta situación y hacer de Plasencia una ciudad que plazca a Dios y a los hombres no a un megalómano y un enteraíllo policial. ¿Y Dóniga qué dice al respecto? Él sólo piensa en cómo hacerse con la Alcaldía a poco que Pizarro García-Polo se descuide…













Por supuesto que el Sr. Pizarro es una persona maquiávelica, a estas alturas este esperténtico personaje que no deja de ser el peor embajador de Plasencia no engaña ya a nadie.