Mi conocimiento sobre los políticos nacionales actuales es sesgado, es decir, torcido, ladeado y lleno de errores y además, al ser bastante ignorante en esta materia, estoy lleno de prejuicios. Y es que me cuesta mucho distinguir entre lo que se da en llamar derecha e izquierda, por lo que a veces me llevo unas sorpresas inesperadas. Pongo varios ejemplos y siempre basándome en algo que leí en internet que a saber si eran bulos o no.
Siempre pensé que el juez Grande-Marlaska era del PP, y es que me acuerdo una vez leí que Rajoy le propuso en 2013 para ocupar una vocalía en el Consejo General del Poder Judicial, tras diez años de haber sido juez instructor en la Audiencia Nacional, donde se había labrado un gran prestigio por su lucha contra ETA.
También, desde el PP, en julio de 2017 propusieron a Marlaska como Defensor del Pueblo y más tarde, en noviembre de ese mismo año, para Fiscal General del Estado, que no tengo ni idea de si es un cargo político o no.
Cuando apareció el nombre de Marlaska como ministro de Interior con el PSOE, pensé que era otro Marlaska, tal y como hay un tal Manu Marlasca periodista de sucesos en la tele o un hostal en Madrid en el que algunas veces he recalado, que se llama también Marlasca. Y seguro que más personas que se apellidan así.
De todas formas, en esto quiero insistir, estoy hablando de nombres y circunstancias, no de propuestas o actuaciones políticas.
Otro caso con el que he estado confundido mucho tiempo es con el del alcalde de Vigo, que creo es de los más votados de España. Se llama Abel Caballero y lleva desde 2007 gobernando. Mi especie de intransigencia o prejuicio ideológico, por llamarlo de alguna manera, viene porque lo único que sé de él es que ya pronto, creo que a mediados de noviembre, hará el encendido de las luces navideñas, con un montón de adornos gigantescos y millones de luces, como lleva haciendo muchos años. Digo yo que como alcalde su gestión será muy buena ya que lo vota tanta gente.
Insisto en mi ignorancia, detallando la motivación que me ha llevado a ella con otro caso más torpe -por mi parte- aún, el de García-Page. Yo conocía de oídas a un tal García-Page porque le había dado clases de Morfología en la UNED a un amigo mío. Este García-Page -hermano del Presidente de Castilla la Mancha por el PSOE- es conocido por los estudiantes de la Universidad a Distancia como el “Terror de la UNED”.
Y es que no aprueba -o al menos no aprobaba cuando le dio clases a mi amigo hace cinco o seis años- a casi nadie. Me contaba mi amigo que bastantes alumnos han reclamado tanto ante el director del departamento de Lengua y Literatura como al propio Rectorado, son los que tras muchos años de estudio no obtienen el título de Filología Hispánica porque les falta por aprobar la asignatura del catedrático García-Page. A lo mejor la culpa es de los alumnos que se esfuerzan poco, pero yo utilicé este hecho para imaginar que eso pasaba -de nuevo los prejuicios y ni ignorancia al ataque- porque García-Page, el profesor, era de derechas (en serio que llegué a pensar así) y claro, si el profesor era de derechas, tenía que ser por tradición familiar, por lo que su hermano el presidente de Castilla La Mancha, también. Hasta este nivel llega mi estulticia, porque a lo mejor el profesor también, como su hermano, es de izquierdas.
Por último y esto puede sorprender más, hace años, en 2014 creo -o quizás fue en 2016-, había tres candidatos para Secretario General del PSOE: Pedro Sánchez, Susana Díaz y el menos conocido José Antonio Pérez Tapias que era de una “corriente de opinión” interna del PSOE llamada Izquierda Socialista. Una amiga mía, socialista de base, de las comprometidas, me contó por aquellos años que el más “socialista” de los tres era Pérez Tapias. Supongo que era al que votaría ella, pero que no ganaría al ser el mayor de edad de los tres candidatos, que la que lo haría sería Susana Díaz, que al final no ganó.
Si alguien del PSOE está leyendo todo esto, espero que me “diga de todo” porque estoy escribiendo solo guiado por mis escrúpulos, prejuicios e ideas afines sin haber estado metido de lleno nunca en ningún partido político o sindicato, por lo que entiendo que se me corrija e incluso “riña” y aconseje.
Lo último que iba a contar es que una vez leí que Pedro Sánchez y la reina Letizia (nacidos los dos en 1972) cuando aún no era reina, estudiaron en el mismo instituto, el Ramiro de Maeztu de la calle Serrano, calle con fama, para los paletos y de pueblo como yo, de ser “de las pijas” de Madrid. Esto no significa nada, lo sé, pero lo pongo para rematar el texto.
Cuando insultan a Pedro Sánchez tildándole de filoetarra, bolivariano, sociópata, Perro Sánche, vende España, rompe patrias, comunista, nazi, que te vote Txapote o diablo con patas, lo harán basándose en certeros argumentos, pero me quedo un tanto “descolocado” porque no sitúo a alguien que ha estudiado en ese instituto en teoría «tan pijo» -donde nació el Estudiantes de baloncesto- siendo todas esas cosas. Ya digo, prejuicios e ignorancias mías.
Fin.












