Que la de Guardiola iba a ser una presidencia tutelada ya lo dijimos en mayo del año pasado, cuando las opciones de Pizarro comenzaban a ser escasas debido al poder de José Antonio Monago y a la animadversión de éste hacia el alcalde placentino. María Guardiola Martín se presentó delante de la militancia con las manos manchadas por el Gobex, aquéllo que se inventó Monago cuando en 2011 accedía a la Presidencia de la Junta de Extremadura. Él quería ser presidente de Gobierno. Y lo fue. Aunque hiciese falta tirar a la basura folios, letreros y carteles. Él era el presidente del Gobierno de Extremadura, que eso de Junta sonaba a reunión de vecinos. Este simple detalle nos da idea de la prepotencia del sujeto.
Ahora, el «Renovar para ganar» de María Guardiola o su «Habla Extremadura» se resume en que Monago se vuelva a presentar a la Asamblea de Extremadura por la provincia de Badajoz. Es decir, que María Guardiola ha perdido las elecciones sin ni siquiera haberse celebrado. La prometida renovación no es más que un engañabobos pues los de siempre no van a dejar de estar en la Asamblea para perder ese sueldito tan majo a finales de mes.
Y es ésta la razón principal a la que alude Monago para concurrir a los comicios. No que tenga un programa digno para confrontar con el Partido Socialista, No que quiera trabajar (¿qué es eso?) junto a Guardiola para que su labor de oposición sea efectiva. No que tenga la firme convicción de enmendar errores y tenga la voluntad de hincar la rodilla en el suelo y pedir perdón. No. Monago quiere presentarse a las elecciones a la Asamblea por la provincia de Badajoz para «seguir cobrando» todos los meses hasta que lleguen las elecciones generales.
Un señor que en un mes gana lo que en un año un pensionista extremeño, no tiene bastante con los sueldos de diputado autonómico y senador que disfruta ahora. Quiere más. Y más. No se ve satisfecho. Quizá tiene otra amiguita y ha de darle todos los caprichos que le pida, porque de este personaje nos podemos esperar todo.
Y María Guardiola, la que se autoproclama presidenta de la Junta de Extremadura, tiene que tragar porque ella es hija política de Monago. Es su creación y ya se argumentó en su momento que llegaría la hora de pagar los favores pues, como queda evidenciado, el único interés claro que mueve a Monago es el dinero. Guardiola ha demostrado que es una pelele en manos de un ser sin escrúpulos que está en política para lucrarse.
Los extremeños tienen que contestar en las urnas a esta falta de vergüenza del Partido Popular de María Guardiola y decir que sí, que los diputados deben tener un sueldo digno, pero no caer en la falta de pudor que demuestra este PP colocando a Monago en las listas por Badajoz. Que se vaya a ejercer de bombero, que era su profesión, y deje de hacer daño. La militancia popular de Badajoz está de luto. Guardiola es la culpable.













Su profesion es bombero. En ello trabajó y a la vez estudiaba Derecho en la UNED, pero jamás ejerció de Letrado. Bien le vendría volver a su profesión, a lo mejor su forma física se lo agradecía. Jjjjj
Ya lo dice el apellido, de «mono hago» para seguir cobrando si hace falta