Tenía que pasar porque, como dice el refranero español, tanto fue el cántaro a la fuente que acabó por romperse. Sucede que el ínclito alcalde de Plasencia, don Fernando Pizarro García-Polo, no está acostumbrado a cumplir la ordenza del tráfico de Plasencia. Este periódico ha denunciado constantemente que estaciona su coche azul en un lateral del Ayuntamiento en donde está prohibido aparcar o en el Rincón de Clavero, al lado de un piso donde vive un buen amigo, impidiendo que las personas con movilidad reducida puedan acceder a la rampa que les permite transitar por una calle que es peatonal, como se puede ver en la foto de este editorial.
Pero llegó el día y según nos comentan fuentes de la Policía Local de Plasencia, un agente ha multado al alcalde en la Plaza Carretero (recinto intramuros) por estar mal estacionado. A decir de Julián Gutiérrez Delgado, quien confirma la noticia, «Pizarro prohíbe a los demás ciudadanos circular con vehículos por el centro y él se salta su propia ordenanza.». La duda del presidente de la Asociación Vecinal Intramuros es si el agente conocería el coche del alcalde y «que cuando indentifiquen el coche ¿Lo multarán?».
En este caso, el agente de la Policía Local ha actuado conforme a derecho y el intendente Enrique Cenalmor incurriría en un supuesto de presunta prevaricación administrativa si no diese curso a la multa y no sancionase a Fernando Pizarro García-Polo como lo haría con cualquier otro vecino. El alcalde, por su parte, lleva tiempo retratándose él solito e, insistimos, tenía que llegar la hora de que le pillasen en un ilícito, porque no es una ni dos las veces que estaciona donde le da gana, es que lo hace a diario.
Y esto sucede porque el alcalde de Plasencia está endiosado hasta el punto que se cree el dueño y señor de Plasencia y tiene enfrente una oposición más bien blandita que le permite hacer todo lo que le viene en gana. El PSOE es el único Grupo Municipal que se mueve un poquito más, pero de Podemos y VOX no esperamos absolutamente nada a falta de mes y medio para que se cumpla el décimo tercer año de Pizarro García-Polo como alcalde de la cuarta ciudad de Extremadura.
Un ejemplo de que el alcalde es dueño y señor de la capital del Norte de Extremadura es la comida que permitió el domingo de Pascua en los soportales de la puerta noble del Ayuntamiento de Plasencia y que ahora, como buen cobarde, asegura que él no dio autorización al Restaurante Gredos para realizar ese servicio e, incluso, lo expedienta. Expediente que terminará, a buen seguro, en el fondo del cajón del funcionario pertinente al igual que puede suceder con su multa.
Esta es, por tanto, la Plasencia del alcalde Fernando Pizarro García-Polo, un dictadorzuelo hedonista al que nada le importan las ordenzas del tráfico ni de la hostelería y que, chupa del frasco Carrasco, se queda tan fresco cuando anuncia en la prensa escrita que Plasencia va a tener una flota de autobuses de nueve unidades si a los cuatro que tenemos ahora y que están para la chatarra se suman los cinco de segunda mano que se han comprado en Madrid y que solo tienen entre 500.000 y 750.000 kilómetros de rodaje.
Entendemos que por el bien de Plasencia el Gobierno de María Guardiola debería llamar a capítulo al conocido como alcalde sátrapa y solucionar de una vez lo que sucede en la ciudad porque el pueblo está ya muy calentito y no es de extrañar que algún día suceda algo que nadie desea.













Nunca más alcaldes como el señor Pizarro exento de capacidades para el buen gobierno
Alcalde Pizarro, de una vez, fuera de gobernar Plasencia ¡ya! Solo ha hecho guardar en el bolsillo, como todos los de su calaña.
El artículo está muy bien. Pero que digáis que Podemos no hace nada. Creo que deberíais de ver algún pleno para que os dierais cuenta de quien trabaja para la ciudadanía y quien no. Podemos está haciendo una oposición muy firme desde hace años.
Este señor está en caída libre. Ha llegado a la conclusión de que Plasencia es suya. Haga lo que haga le votan. Ahora se nos marcha de ruta a California a 1700 € por cabeza y con «invitados entrañables». Un evento al que en todo caso debería haber ido la concejala de turismo puesto que es para empresas y turoperadores. A establecer relaciones comerciales, dicen… pero si en Placentia no hay más que hospitales, escuelas y una pequeña empresa aeroespacial. Querrán poner los autobuses placentinos en orbita? Todo puede pasar con este Narciso que nos ha tocado.
Se ha puesto a la ciudad por montera y hasta al obispo lo tiene a sus pies. Asi va la ciuidad cada vez mas hundida y sin futuro. Ahora la justicia le quita la razón sobre la escultura de la Plaza de Ansano y lo condena a pagar 15.000€ y las costas.Como paga con pólvora del rey ,le da igual. Sigue riéndose de los placentinos y si son críticos se ríe mas.
El obispo el alcalde y el elegido…a deo.. Fiu fiu.. ..necesitan una portada del jueves..