El Presidente Feijóo le ha comunicado al Sr. Pedro Sánchez que se reunirán en el Congreso. En la Moncloa, sería aceptar la legitimidad de un okupa. También ha elegido el día, Vox mediante, para que no se le note mucho que está atrapado por la derecha más reaccionaria en el periodo democrático. La agenda y el Orden del Día, como único Presidente legitimado, la pone él.
El punto de la independencia de los medios de comunicación públicos, entiendo que será para hablar de la Televisión gallega o de Tele Madrid como hoja de ruta a seguir, sobre el denominado Lawfere se obviará la intervención de Monago en el Senado y hará una proclama en defensa de su poder judicial ante la afrenta separatista. De la renovación del CGPJ, tras cinco años de ocupación indebida, terminará ejercitando, de nuevo, otro salto mortal con tirabuzones para avanzar en ese pudridero.
En la entrevista que mantendrán los dos políticos, seguro que el Presidente Feijóo, además de hablar de ETA, pondrá en aviso a “Perro Sanchez” de que la participación del Estado en Telefónica es un intento de intervencionismo a la venezolana. El grado de infantilismo político al que nos conduce es superlativo. Los salarios, las pensiones, la salud, la educación, los transportes, la soberanía nacional en industria, tras la pandemia, no le importa nada.
La compra de un 10% de acciones en Telefónica, por parte del Gobierno, es interpretada como una intromisión en el mercado, cuando es una compra estratégica para evitar que un país árabe, no una empresa, fagocite y controle una entidad que debe sostener parte de la seguridad nacional, además de posibilitar el control sobre gran parte de los fondos europeos invertidos en la misma y estar en la gobernanza de posibilidades tecnológicas relativas a la Inteligencia Artificial, por ejemplo.
Todos sabemos que otros países europeos tienen una participación mucho mayor en telecos; como es el caso de Macrón con Orange o de la “roja”, Melani, que conserva un control público de un 20% en Telecom Italia. Este es el grado de anomalía en la oposición ofuscada en una deriva negacionista, también en seguridad nacional.
A estas alturas de la política, la devastación institucional en la que está incurriendo la oposición, nada bueno anuncia, aunque esta haya elegido ese camino para llegar al poder que entiende que nunca debía haber perdido.
Visto lo visto, y perseverando en el mismo catastrofismo hiperbólico de la “United Fruit Company” de Ayuso, en que se está convirtiendo el Presidente Feijóo, si se me permite, yo solicitaría un mediador en las entrevistas entre ambos políticos. La próxima reunión, tal vez, el Presidente Feijóo cite al Sr. Sánchez en un yate, junto a las Islas Cíes, como expresión de normalidad democrática.
No nos desanimemos. Hasta las elecciones europeas y luego hasta las catalanas, nos queda un trecho de aguante para soportar un nutrido nivel de insultos, inflamaciones y soflamas patrióticas de todos aquellos que siguen siendo un lastre para España, desde el principio de los tiempos.












