Los europeos, latinoamericanos y estadounidenses, sabemos que el uno de enero es la llegada del nuevo año, del nuestro, pero en el mundo hay tantas tradiciones que no todo es cambiar de cadena de televisión -como aquí- para ver como sale vestida la Pedroche -de día y de noche- para las campanadas.
Para los judíos su año nuevo, según la Torá, cae en nuestro marzo o abril, por lo que a los judíos creyentes y practicantes -los hay por todo el planeta- hoy, uno de enero de 2024 es un día como otro cualquiera.
A los musulmanes, el año nuevo les varía cada año porque su calendario lunar tiene once o doce días menos que el nuestro, el gregoriano, que es por el que nos regimos los cristianos en occidente, seamos ateos, agnósticos o lo que digamos que somos. El de este año 2024 musulmán empieza la tarde del 6 de julio y termina la del domingo 7.
En la República Popular China (y Corea del Sur, Japón, Vietnam, Singapur, Islas Mauricio y Filipinas), según su calendario lunar o “agrícola”, ahora mismo no cae en uno de enero de 2024. Ellos están en el año 4721 y el 10 de febrero será el inicio de su 4722, también llamado año del Dragón, algo relacionado con la luna nueva y la luna llena.
Habrá que ver cómo se pone ese día de farolillos rojos, osos pandas y dragones flotantes Usera. Lo digo en serio, Usera, el barrio madrileño es una auténtica Chinatown. Leo en internet que en Usera, en 2020 había “censadas 10.141 personas de nacionalidad china, una cuarta parte de las 40.143 que viven en Madrid y un tercio de los 34.100 ciudadanos extranjeros del distrito, que suma algo más de 140.000 vecinos.”
En la India, desde el 21 de octubre al 19 de noviembre se celebra el Diwali, o año nuevo hindú, también conocido como Fiesta de las Luces. Se trata de una celebración que dura cinco días y en la que se adora a la diosa Lakshmi que es símbolo de riqueza y prosperidad.
Luego, está África. Uno encuentra de todo en este contienente. Conocer algo de la historia de África es alucinante, como una pesadilla llena de belleza.
Los países colonizadores (sobre todo Francia y Reino Unido, pero también Bélgica, Portugal, España, Alemania e Italia) conviertieron a pueblos y tribus que llevaban siglos en guerra, en vecinos del mismo país.
Un claro ejemplo de lo que puede llegar a ocurrir es el genocidio de Ruanda, del que este 2024 se cumplen treinta años. Murieron entre quinientas mil y un millón de personas, casi todas ellas a machetazos. Los hutus quisieron exterminar a lo tutsis, Kapuściński en su “Ébano” lo cuenta con meridiana claridad.
Enkutatash es el día del año nuevo en Etiopía y Eritrea. Ocurre el primer día del mes de Meskerem, en el calendario etíope, que coincide con nuestro 11 de septiembre (12 de septiembre los años bisiestos).
En Costa de Marfil llevaban 32 sin celebrar el año nuevo, pero en 2017 un avispado empresario del sector turístico puso al día el Adayé Kessié, la festividad más importante de los brong. Con esa tradición, en octubre que es el primer día del año nuevo, llevaron el turismo a la región.
Para muchos africanos, sobre todo los que viven en EEUU y se adaptan a sus costumbres, el año nuevo se celebra entre el 26 de diciembre y el uno de enero porque coincide con el periodo de cosecha. Los rituales -danzas, competiciones…-
Es bueno saber que no todo el mundo en el mundo tiene resaca el uno de enero de 2024 y, sobre todo, que hay muchas, millones de personas que no saben quién es la Pedroche. Ni quieren.
Fin.












