Leyendo la parte final de “Lo que queda del día” de Kazuo Ishiguro, aquella en la que el Ford en el que viaja Stevens, el mayordomo de élite, se queda sin gasolina, llega a un pueblo en donde unos vecinos le acogen amablemente y él, a su edad, comete la frivolidad de hacerse pasar por quién no es diciendo que conoció a Churchill y a otros políticos y personajes importantes de la época, cuando me pregunté: “¿Qué hago? ¿sigo leyendo, me corto las uñas de las manos que ya va haciendo falta o me pongo a buscar en Google Earth el Colegio Mayor Elías Ahúja?
Como lo primero es lo primero, empecé por las uñas. Primero con las de la derecha ya que manejo peor la mano izquierda. Lo difícil cuanto antes me lo quite del medio, mejor. Luego ya, las de la derecha, que cómo me esfuerzo menos, me quedan peor, y tengo que limarlas con la lija metálica del cortauñas marca Douglas.
Antes de ponerme a mirar el Colegio Mayor Elías Ahúja, se me ocurrió poner en internet “precio de las manicuras más caras del mundo”. Y me puse contento. Hacerte la manicura en algunos sitios cuesta treinta mil euros. A mí el cortauñas me costó cuatro o cinco euros y lo he utilizado por lo menos veinte veces. La cantidad de dinero que me he ahorrado.
El Colegio Mayor Elías Ahúja se ha hecho viral (de virus) porque alguien grabó una especie de coreografía, imagino que preparada con antelación, en donde alguien, un líder, empieza a gritar a los cuatro vientos a unas chicas del Colegio Mayor de enfrente: “Pu y lo que sigue, salid de vuestras madrigueras, sois unas ninfómanas. Os prometo que vais a fo y lo que sigue todas en la capea”. Tengo que poner “y lo que sigue” detrás de pu y fo para que Facebook no me suspenda una temporada de su uso y disfrute.
Las palabras madrigueras, ninfómana y capea sí las he podido escribir enteras.
Al líder le siguieron un montón de jóvenes asomados a la ventana repitiendo lo mismo. Es lo que tiene ser un líder.
Este hecho, que para algunas personas (de Facebook) es nauseabundo y para otras “no hay que darle importancia”, ocurrió el domingo dos de octubre, hoy día siete, todavía hay gente hablando de ello (yo). El asunto durará como mucho tanto como el olvidado entierro de Isabel II. Después, los medios de comunicación “nos fustigarán con el látigo de su indiferencia”. Está claro que la realidad existe si la grabas con el móvil, sino, no, solo hay que ver los telediarios.
La Fundación Elías Ahúja, propietaria del edificio del Colegio Mayor, encomendó su dirección y gestión a la Orden de San Agustín, institución religiosa que lo regenta desde su apertura (¿Qué pensarán los agustinos de las palabras “madriguera”, “ninfómana” y “capea”?).
Como el próximo curso mi hija se va a ir a estudiar fuera, me he informado de cuánto cuesta estudiar en ese Colegio Mayor. Según leo, 1.450 € de preinscripción y durante el curso 2020-2021, el precio de la pensión mensual fue 1.190 € por alumno al mes, 10.710 € por año, 42.840 € si el estudiante completa su vida universitaria en los cuatro cursos previstos. Lo que a mí me parece imposible a otros (¿Los que matriculan a sus hijos ahí?) resultará, a la larga, barato. Además, ahora que caigo, solo es para varones.
Pero claro, al colegio de enfrente no la voy a llevar, no porque le vayan a decir ninfómana (la vida misma) sino porque viven en madrigueras. Una de las afectadas de pu y lo que sigue ha dicho que “que les digan cosas los de enfrente es una tradición”. Y ya se sabe que una tradición es una costumbre que se mantiene de generación en generación.
En fin, qué pena que ya terminé de leer “Lo que queda del día” de Kazuo Ishiguro, una gran novela. Y que bien me han quedado las uñas recién recortadas. Y qué tiquismiquis, monetario y patriarcal todo ¿No?












