Por favor, ¡que alguien agarre por la pechera a esta Plasencia! Que le agarre y le pegue un buen meneo para ver si espabila y despierta de una vez de esa somnolencia, dejadez y pasotismo en la que está sumergida.
Plasencia se nos muere poco a poco. Se ha convertido en la “abuelina” de Extremadura, en esa que cuando llegue el invierno se acurrucará en su mesa camilla al brasero y empezará a caer en el sopor de la siesta mientras ve una novela en su televisor de culo largo. Es esa que cuando llega el verano se acuesta pronto porque sus achaques le impiden ya bailar en las verbenas. La que en otoño se tiene que vacunar de la gripe para no enfermar más y la que en primavera se pone una “rebequina” porque todavía refresca. Y sin olvidarnos que a la abuela hay que llevarla a misa de ocho cada domingo, y no es que la apetezca mucho, pero todavía es de esas que tiene la rémora del ¿qué dirán?
Plasencia, ya no es lo que era. Plasencia históricamente siempre ha sido un reflejo de su sociedad, cuando esta se movía, la ciudad avanzaba, cuando esta reivindicaba, la ciudad conseguía, cuando esta salía a divertirse tenía las mejores ferias, las mejores corridas – de toros – y los mejores conciertos. Cuando éramos alguien, hasta nos respetaban en el fútbol, en baloncesto, en piragüismo, en balonmano…hasta en las canicas, porque venir a Plasencia significaba para los de “fuera” llegar a una ciudad avanzada, viva, industrial, discotequera y dicharachera, con calles repletas de tiendas donde encontrar de todo y para todos. Aquí se venía comprar, a trabajar y a disfrutar.
Plasencia siempre ha sido también el fiel reflejo de los políticos que han habitado su vetusto Ayuntamiento. Los alcaldes y ediles, no lo olvidemos, son también miembros de pleno derecho de esta sociedad, aunque alguno se empeñe en venderles como seres extraños, de una raza diferente y que habitan en un mundo diferente. Pues no. Ellos somos nosotros y consecuentemente somos responsables de sus actos, ya que nosotros los ponemos y los quitamos. Tenemos la opción de elegirlos y poner en sus manos nuestro presente y nuestro futuro y el pasado es muy importante recordarlo para no cometer errores -aunque somos muy dados a caer una y otra vez en ellos-.
Como decía, Esta “abuelina” ha ido en su vida del brazo de sus novios en forma de alcaldes y ediles, y a ella le ha ido mejor o peor según con el que se daba el paseo. Fue feliz con aquel quién fue enérgico, con el reivindicativo. Avanzó con quién fue inteligente y supo proteger a todos, sin distinción. Maduró con quién supo atraer riqueza. Se divirtió con el jovial. Se colocó a la altura de los demás con el comprometido, y se hizo con un nombre de señora respetada, encantadora y hasta pudiente.
Pero ¡ay! Un día a la abuela se le rompió la cadera porque el hombro al que se agarraba, ni era nada firme y además poco fiable y encima estaba más pendiente de no tropezarse él y desde entonces no levanta cabeza la pobre, cada día más endeble, más torpe, más aburrida, más apática, más dormida.
A la abuela desde entonces la cuentan cuentos para entretenerla, pero ya no le gustan como antes, que dice que son muy repetitivos y que se sabe el final. A la abuela le duele tanto que sus nietos se vayan de su lado que se encuentra desconsolada. Esta “abuelina” se nos desgarra a pedazos si pronto no ponemos remedio.
Esta Plasencia no puede ser la de las calles dedicadas, pero sin dedicación alguna. A esta Plasencia le sobran homilías y le faltan proyectos. Le sobran imágenes y necesita hechos. Que la abuela dice que con los “megustas” y de “followers” esos… no se come, y que sin embargo un buen cocido hecho con interés, tiempo, compromiso y buenas manos te da para unas cuantas jornadas. Esta Plasencia, lo que necesita sin duda, es que alguien la agarre por la pechera, la pegue un buen meneo y la grite… ¡Despierta!… ¡qué tienes futuro joe!
Que a esta abuela si la sacamos de casa, la peinamos, la pintamos, le colocamos su mejor vestido y que el brazo que la sujete, lo haga con firmeza, con energía y con compromiso… a esta la ponemos a bailar en un periquete.













Razón tienes Abel, nuestra ciudad de Plasencia se muere de aburrimiento, de aborregamiento (sin querer ofender a nadie) de apatía, de falta de políticos que realmente quieran a Plasencia, pero no de pico, sino de hechos reales para la ciudad en forma de facilidades para instalar todo tipo de industrias y servicios.
Ya lo decía el insigne poeta Gabriel y Galón, Plasencia, bien has ganado tu derecho de vivir, tienes glorioso pasado, tienes un presente honrado: ¡Dios te de buen porvenir! . Pues a ello nos debemos todos los Placentinos cada uno poniendo su granito de arena para ayudar a esta vetusta Ciudad en su desarrollo integral con sus políticos a la cabeza.
Hace falta despertar ya.
Gracias.
Excelente reflexión sobre la situación actual de Plasencia
Gracias
Sin lugar a dudas ha presentado un reflejo real de la actual Ciudad. Nos duele decirlo pero la verdad es la que es.El mandato de este somnoliento Alcalde-sacristán de Plasencia, nos ha llevado a una ciudad adormecida y bañada por una cortina de humo de la propaganda , anuncios y demás mendacidades de este politico populista donde los haya. Tenemos que despertar y botarle con “B” , antes que la ciudad termine de hundirse. Plasencia, tiene potencialidades suficientes para salir adelante.
Cuanto razón tienes Abel. Plasencia se nos muere, mala gestión política, postureo y falta de ideas y compromiso con nuestra ciudad. No les sirven las ideas o proyectos que se presentan al Ayuntamiento desde algunas Asociaciones y sectores empresariales( no son de su grupo) o ideas y simplemente no hacen caso, castigando con ello a Plasencia y su futuro
Es urgente un cambio político en nuestra ciudad, pero con nuevas ideas y proyectos de futuro. Nuestros vecinos tienen que exigir lo que a Plasencia por derecho y población le pertenece para que de esta forma las administraciones públicas, inviertan y devuelvan a nuestra ciudad parte de lo que nos han quitado o perdido por la inoperancia de uno y por la dejadez o lejanía de otros. Es tiempo de cambios y de luchar por nuestro futuro. !!!PLASENCIA y SU ABUELA,!!!TIENEN QUE SALIR DE NUEVO, A LA CALLE Y VOLVER A RECUPERAR EL ESPLENDOR PERDIDO.!!!PLASENCIA EXISTE!!
Estoy contigo.
Se nos muere la abuela!
A nuestros gobernantes a veces, aunque cada vez con más frecuencia, hay que zarandearlos un poquito para que espabilen y hagan lo que tienen que que hacer, mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanas y de sus ciudadanos.