Acabo de leer en un periódico una noticia sobre el “Proyecto de Ley por el que se crea la Autoridad Administrativa Independiente de Defensa del Cliente Financiero para la resolución extrajudicial de conflictos entre las entidades financieras y sus clientes”, que me ha resultado interesante.
Un Proyecto de ley es una norma que el Gobierno de turno presenta ante el Parlamento para ver si se aprueba o no, no hace falta decirlo.
La noticia del periódico (es de los que antes se decía “de gran tirada nacional”) en cuestión es del día 27 de febrero de 2023 y dice así: “El nuevo choque con la banca: una ley facilita que todo cliente que proteste pueda lograr 200 euros incluso sin tener razón”.
Lo primero que se me ocurre es que tiene que resultar divertido ir a tu entidad bancaria de cabecera y decirle al director financiero (ese pardillo asustadizo y sin muchas luces que te coló un préstamo hipotecario antes de que terminaras de leer toda la letra pequeña):
“Oiga, que ya sé que no tengo razón, pero vengo a reclamar y de paso a por mis doscientos euros, que lo acabo de leer en un periódico del que me fío”.
Luego, uno lee la noticia entera y… encuentra tiempos verbales raros, según cualquier “Libro de estilo” que se precie y que no dejan muy claro si los doscientos euros te los van a dar en efectivo en billetes de cincuenta o de veinte, por Bizum, ingreso en cuenta, acciones del banco, por cheque conformado o en letras del tesoro.
Álex Grijelmo, que de como funciona la estructura de nuestro idioma sabe mucho, dice que: “los tiempos verbales son el reloj del idioma y que lo básico y fundamental (o lo más adecuado) para el titular de una noticia es el presente de indicativo” (que es, añade, el comportamiento unánime de la prensa europea y norteamericana).
El titular de la noticia a la que me referí al principio utiliza como conjugaciones verbales principales “Proteste” y “pueda lograr”, que son la tercera persona de singular del presente de subjuntivo.
Lo subjuntivo es sinónimo de hipotético, dudoso, posible, deseado. Y yo me pregunto ¿Lo de los doscientos euros “palasaca” es algo hipotético, dudoso y aún así posible por deseado? No se va a poder fiar uno de la noticias que lee. Yo quiero certezas (no, cervezas no -que también-, certezas)
Según Álex Grijelmo, con los tiempos de subjuntivo entramos en el mundo de lo irreal, de lo que depende sólo de nuestra imaginación. En su libro “La gramática descomplicada” dice que “los tiempos del subjuntivo son menos que los del indicativo. No en vano estamos en el bosque de las nebulosas. En el terreno del subjuntivo la niebla se espesa, la carretera serpentea, las señales se difuminan…¡Entran en juego los sueños!”
Luego, en el interior de la noticia citada al principio ((que es mucho más densa que el titular), leo que:
“En este proyecto de ley presentado por Nadia Calviño y tramitado actualmente en Las Cortes, se obliga al banco a pagar 250 euros a la nueva agencia estatal por cada reclamación que le haga un cliente, tenga este razón o no.”
Más abajo, en el cuerpo de la noticia, el periodista aclara que un muy alto ejecutivo de uno de los principales bancos del país ha dicho que «nos puede traer a cuenta pagar por ejemplo 200 euros al cliente para que no presente la reclamación y así, al menos, nos ahorramos 50 euros por cada caso».
Al final de todo esto y por culpa de los tiempos verbales (en una noticia importante) no me he enterado muy bien de si un Proyecto de Ley creado (parece ser) para defender a los usuarios ante los posibles abusos de las entidades bancarias es bueno o malo para mi bolsillo.
Yo tenía pensado ir al director de mi banco a pedirle un adelanto de dos mil euros porque tengo pensado hacer diez reclamaciones.
Cuánto daño hacen los subjuntivos.
Fin.












