En las páginas 47 y 48 de su libro sobre fútbol titulado “Un soviético en la Catedral», Eduardo Rodrigálvarez cuenta -aparte de los motivos por los que se hizo del Athletic- que Fidel Uriarte siempre ganaba. Nunca daba un partido por perdido, aunque quedando quince minutos fueran perdiendo por tres a cero. También saca parecido entre dos Fideles, Fidel Uriarte y Fidel Castro. Resulta tan curioso que hasta Fidel el futbolista vasco, vive en un pueblo que se llama Castro, pero aunque esta es otra historia como hablamos de resistir, qué mejor ejemplo que el de Fidel Castro, que yo creo que es la persona que más utilizó la palabra “Resistir”, ante los bloqueos económicos norteamericanos que atenazaron a su pueblo.
De un discurso de los Juegos Olímpicos Militares de 1963 un cronista dijo de él: “El Comandante nos enseñó a combatir, a resistir, a imponernos ante las dificultades.”
El símil futbolístico (Fidel Uriarte “Era el hombre que salía a darlo todo, hasta vaciarse, pero sabiendo dosificar el esfuerzo para poder resistir los noventa minutos de cada encuentro») parece cogido por los pelos. Lo pongo como ejemplo por la casualidad con la fecha, ya que tal día como hoy 23 de septiembre, pero de 1962 gracias a su resistencia, debutó en Primera División junto a José Ángel Iribar y un poco también como homenaje a la gente de barrio. Cuando de niño Uriarte, nacido en Sestao, iba con sus amigos a jugar a Baracaldo iban cantando por el camino: “Todos con alpargatas y no les tenemos miedo a esos chulos de corbata”. Resistían con alpargatas.
También me he acordado de una frase que manejo mucho mentalmente. Es de Camilo José Cela, son tres palabras: “Quien resiste, gana”.
Y de otra frase, esta sacada de “El hombre sin atributos” de Robert Musil:
“Porque sólo los locos, los desequilibrados y los maniáticos pueden resistir largo tiempo al fuego del entusiasmo; el hombre sano debe contentarse con declarar que, sin una chispa de este misterioso fuego, la vida no vale la pena vivirse”, que aunque va de entusiasmo, también sobre resistir.
Y claro, no podía faltar la canción del Dúo Dinámico:
“Cuando pierda todas las partidas
Cuando duerma con la soledad
Cuando se me cierren las salidas
Y la noche no me deje en paz
Cuando sienta miedo del silencio
Cuando cueste mantenerse en pie
Cuando se rebelen los recuerdos
Y me pongan contra la pared
Resistiré, erguido frente a todo
Me volveré de hierro para endurecer la piel
Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
Soy como el junco que se dobla,
Pero siempre sigue en pie
Resistiré, para seguir viviendo
Soportaré los golpes y jamás me rendiré
Y aunque los sueños se me rompan en pedazos
Resistiré, resistiré.”
Resistir no solo porque los medios de (in)comunicación nos están contando que todo va mal y va a ir peor y a saber qué consecuencias traerá el futuro, pero, cuento con que no hay que dejarse vencer por el padecimiento.
Ya sé que es fácil decirlo y esto son solo palabras (y a saber quién soy yo para insistir con resistir).
E insisto (lo copié de algún sitio de internet, no recuerdo de donde): “Resistir al sentido de utilidad, a tener precio, a la autómata necesidad de corresponder al criterio de productividad, resistir al cuestionable valor de ser rentables y eficientes para complacer a un sistema insaciable.”
Sí, también resistir a todo eso y como dijo Néstor Cipolla: “Resistir siempre a lo que nunca elegimos”.
Y como Fidel Uriarte, no dar nunca un partido por perdido aunque vayamos perdiendo por goleada.












