En cinco palabras se resume la filosofía de Ángel Pelayo Gordillo Moreno con respecto a las declaraciones de María Guardiola en todos los medios de comunicación: «Respeto. Ni un paso atrás». Y es que el líder de VOX no se va a dejar amedrentar por la lideresa del Partido Popular, más cuando ésta, en lugar de mantener un perfil bajo y negociar la composición del futuro Gobierno de la Junta, no tiene horas en el día para dedicárselas a una serie de periodistas carroñeros que sólo buscan el titular fácil que les proporciona la Guardiola y que perjudican seriamente a la región.
Con este «respeto, ni un paso atrás», Gordillo Moreno está marcando una línea azul al Partido Popular que borra, de facto, las líneas rojas que ha puesto María Guardiola quien se ha quedado sin ases en esta hipotética partida de póker. La Presidencia de la Asamblea ya no es moneda de cambio ni ninguna secretaría general; por ahí sólo quedaría debajo de la manga el senador autonómico.
Al perder la Presidencia de la Asamblea VOX quiere tres Consejerías en lugar de dos y hace bien en reclamar lo que legítimamente le corresponde. Por eso pide respeto, para los cinco diputados y para los miles de extremeños que el 28M depositaron su voto a esta formación de derechas que, en boca de María Guardiola, no condena la violencia machista o tira a la papelera la bandera gay. Los que conocen a Ángel Pelayo Gordillo Moreno de Mérida y de su paso por la política local, saben que podría haber endurecido su discurso pero jamás hasta el punto de radicalizarlo de esta manera.
María Guardiola ha demostrado que tiene los ovarios bien puestos pero la que se está radicalizando es ella, con un discurso impermeable que no deja traspasar ninguna idea del exterior. En ésto si debería de trabajar con su consultor de comunicación D. V. (sí, al mismo que filtró los guasap para El Mundo), para intentar poner en un aprieto a VOX. Pero Ángel Pelayo tiene experiencia demostrada y muy claro que no va a dar ni un paso atrás y que si el 13 de noviembre hay que ir a elecciones autonómicas se va, aunque éstas cuesten 2,5 millones de euros.
Eso, claro está, si no hay pleno de investidura, VOX se abstiene y PSOE-UP votan a Guillermo Fernández Vara. Aún quedan muchas posibilidades abiertas hasta esas hipotéticas elecciones porque, puede incluso, que María Guardiola recapacite y dé dos consejerías a VOX y la entrada del partido verde en el Consejo de Gobierno.
Todo lo de más es «pa pa de pu pa», o en cristiano, cuentos chinos para vender periódicos. A nosotros no pueden meternos en ese saco, pues nada le cobramos, estimado lector, por seguirnos cada día más y con mayor fidelidad. Pero no quita que también pidamos respeto hacia nuestro trabajo, porque tampoco pensamos dar ni un paso atrás ni nuestros lectores nos lo han pedido en momento alguno.
Guardiola quiere ser presidenta de la Junta de Extremadura gratis y eso, faltándole los cinco votos de VOX se hace harto difícil. Nadie discute que, al final, lo será y gobernará Extremadura tutelada por José Antonio Monago desde Madrid, pero antes que después debería dar un apretón de manos a Pelayo Gordillo o fumar la pipa de la paz y conformar el futuro Gobierno de Extremadura. Los ciudadanos no entenderán que no haya acuerdo entre dos formaciones hermanas y que Fernández Vara siga como presidente, aunque lo merezca por ser la fuerza más votada el 28M y por la entereza que está demostrando en estos momentos tan difíciles para la región.












