El escritor norteamericano Chuck Palahniuk, en su novela de 2002 titulada “Nana”, escribió una frase que me llamó tanto la atención -aunque parece un poco tonta- que no me quedó más remedio que anotarla y guardármela.
Dijo: “La mayoría de las grabaciones de risas de la televisión se registraron a principios de los cincuenta (del siglo XX). Hoy en día la mayoría de la gente a la que se oye reír, está muerta”.
La novela “Nana” es un poco rara y entretenida, pero yo solo quiero escribir sobre las risas enlatadas y lo extraño de todo. Desde que leí la frase, cada vez que en cualquier serie o programa de televisión aparecen risas de fondo, me acuerdo de ella. Y llego a la conclusión -cada vez- de que en la tele todo es mentira o hipócrita, como se prefiera. Todo. Y no exagero.
Parece que lo importante no es ni lo que se graba ni el tiempo que tardaron los protagonistas en hacer el anuncio, la serie, el programa cultural o de preguntas y respuestas, la película, el documental, lo que sea que conlleve risas falsas.
Me da la sensación -maticemos- de que todo en la televisión es como las grabaciones de las risas a las que se refiere Chuck Palahniuk, como si la mayoría de la gente a la que escuchamos oir, está muerta. Y más en la perpetua campaña electoral en la que parece que estamos (nos tienen) sumergidos. No sé si me explico.
Fin.












