Indagando sobre la vida de la alemana Roswicha Bertasha Smid Honcza, en un artículo de El País del doce de julio de 1977, su autor, Jesús de las Heras, cuenta que en 1973 esta mujer se casó con un “retrasado mental, oligofrénico, epiléptico y analfabeto, con un coeficiente intelectual que corresponde a la edad mental de un niño de ocho años, un incapacitado civil que se halla bajo la tutoría de su madre.” A cambio a este hombre le dieron treinta mil pesetas.
Dando un salto en el tiempo, encuentro que “a finales de los años 1990, tristemente sufrió graves problemas económicos y comenzó a padecer trastornos mentales, de modo que en 1999 fue trasladada de la pensión en la que residía al hospital psiquiátrico Alonso Vega, donde le diagnosticaron esquizofrenia”. Y esto otro: “A principios del año 2000 la desahuciaron, vivió entre cartones, buscaba comida en los contenedores… y en la actualidad, a sus setenta años, intenta vivir en paz en las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús en Ciempozuelos (Madrid)».
Ya que el morbo y la curiosidad están a flor de piel, diré que Roswicha Bertasha Smid Honcza es más conocida como Nadiuska. Según Wikipedia, era una actriz y actuó en cincuenta y dos películas. Algunas tan poco “gratificantes” como “Lo verde empieza en los Pirineos”, “Manolo la Nuit”, “El violador violado”, “Mi mujer no es mi señora”, “Zorrita Martínez” o “Brácula: Condemor II”.
Siempre me ha llamado la atención, no sé si por malsano retorcimiento o puro chismorreo, el qué fue de los famosos. Sobre todo si haciendo uso de lo que José Antonio Marina llamó “inteligencia fracasada”, acabaron en nada después de haberlo tenido todo (en lo económico).
El más claro ejemplo es el de la -sin duda- bellísima -cuando era joven- Nadiuska. Parece ser que, según he leído, es cierto que se casó en 1973 con un hombre para conseguir la nacionalidad española. No tengo ni idea de para qué o por qué una persona se quería nacionalizar en la España franquista. Tampoco sé qué sacerdote, juez de paz o notario consintió tal matrimonio de conveniencia o quien pagó o quien ganó dinero con todo este asunto. Da igual. Para el caso da igual. Nadiuska habrá estado en lo más alto y luego vivido un infierno, pero será recordada por participar en películas “de destape” (en Filmaffinity que es “mi baremo” para saber si una película es buena, ninguna de sus películas pasa del cuatro en una puntuación de cero a diez) que fueron la manera más machista y vulgar de destapar “la Transición”, solo hay que ver con “ojos” del siglo XXI (desde la perspectiva de género) películas de “humor” de Ozores, Pajares, Esteso o Alfredo Landa donde actuaban “de comparsas”.
En ellas, aparecían mujeres cuya función era desnudarse para que gañanes como yo (es lo que tiene la adolescencia, entre otras cuestiones) nos deleitáramos con desnudos inocuos, tristes y asombrosos (a pesar de la censura) que acabaron siendo ejemplo de una etapa de la Historia que contará que a Nadiuska la casaron, tenía unos ojos muy bonitos (como también Ornella Muti, Nastassja Kinski, Sandra Mozarowsky y hasta Susana Estrada, Bárbara Rey y María José Cantudo) fue actriz de cine clasificado S, portada del Interviú y que acabó desahuciada y en un psiquiátrico y poco más. Como la vida misma de una «inteligencia fracasada» más.












