Tengo dos amigos esquizofrénicos. Cuando estoy con ellos ni me acuerdo de su enfermedad mental. No hace falta decirlo. Cuando coincidimos, hablo con ellos. Nos reímos un rato. Nos tomamos un café. Nos acordamos de historias de antes de que “les pasará lo que les pasó”. Saben los dos que lo suyo es un tema serio, por eso controlan la medicación que se toman y llevan una vida sana.
En el Jot Down número 1, de junio de 2012, que compré hace diez años y que guardo a buen recaudo, hay un artículo titulado “Mens sana”, escrito por el psiquiatra Juanjo Martínez Jambrina.
El artículo comienza con un párrafo de Harry Stack Sullivan (1892-1949) psiquiatra estadounidense que se hizo conocido por sus éxitos en el tratamiento de las esquizofrenias. Dice que “…en la psiquiatría no existe diversión alguna…se trata de un trabajo. Un trabajo rudo como no conozco otro, que requiere un alto grado de concienzuda vigilancia ante un campo que algunas veces varía con suma rapidez, de señales notablemente complejas de por sí y por sus relaciones.”
Juan José Martínez Jambrina, director de salud mental del área sanitaria de Avilés, y uno de los pioneros en España de la incorporación del tratamiento asertivo domiciliario en salud mental, en su artículo empieza contando una anécdota en donde dice que uno se puede imaginar, o mejor no, a Silvio Berlusconi haciendo de psiquiatra de una tal Ruby Rompecorazones. La joven (marroquí) Ruby dijo que Berlusconi al escuchar sus cuitas, le había hecho de psiquiatra.
Sabrá la Rompecorazones, joven aunque avezada, cuáles son las funciones de un psiquiatra, matiza Juan José Martínez Jambrina.
De ahí el autor salta a unas cartas de Marilyn Monroe y añade que en los años cincuenta del siglo XX los psiquiatras no hacían como tal sino como psicoanalistas y que la terapia que llevaron a cabo con Marilyn Monroe no le trajo nada bueno a la actriz (se suicidó) y eso que el drama de la actriz era duro: la soledad, el drama humano más terrible, dice JJMJ.
Hasta el director de cine Lupa acusa a Ralph Greenson, el psicoanalista de la Monroe de haberla inducido a su muerte. Lupa dice que a la Monroe le pusieron espías, que se la llevaron a vivir con la familia Greenson y que hasta una vez el psiquiatra, en una sesión de terapia pegó a Marilyn Monroe. Y que le dio las pastillas con las que se suicidó.
Después de estos ejemplos, JJMJ cuenta que desde aquellos años tanto la psiquiatría como la psicoterapia han cambiado. El psicoanálisis perdió vigor y presencia. En los años 80 cuando llegó el Prozac “nos pusimos a escucharlo como locos”, añade JMJM, pero que al final no fue para tanto.
Y que Freud, era un genio al que “a ratos se le echa de menos” y también que ahora (2012) el envoltorio de moda es la neurociencia.
El texto termina con una frase larga en donde aparecen varios nombres decisivos en la vida occidental actual que no quiero perder: “En palabras de Antonio Colodrón (máxima autoridad sobre la esquizofrenia en España), Freud es un genio que se incorporó a esa línea rectora del pensamiento moderno que tras la convulsión copernicana enseñó al hombre, con Darwin su origen animal, con Nietszche le arrebató sus dioses, con Einstein sus evidencias, con Freud sus virtudes y con Pavlov, su libertad”.
Están básicamente todos los nombres fundamentales para empezar a conocer al ser humano occidental: Copérnico, Darwin, Nietszche, Einstein, Freud y Pavlov. En un solo párrafo.
Luego vino el caos y un montón de terapias cuando y, termina Juan José Martinez Jambrina, la clave de todo es lo que hizo Ruby Rompecorazones “Ante Berlusconi eligió la oreja, justo donde se anudan el psiquiatra y la puta”.
Así acaba el texto.
Yo, con mis amigos (esquizofrénicos o no), “elijo la oreja”. No soy psiquiatra ni nada parecido, pero me apasionan estos asuntos. Y que mis amigos estén a gusto conmigo. Ni que decir tiene.












