Fernando Pizarro García-Polo no ha contestado a la «Carta abierta al alcalde de Plasencia» que le planteaba un ciudadano, Miguel Coque Durán, y en la que exponía sus miedos por las pilastras que se están colocando en farolas de nueve metros de alto, porque éstas parece que no cumplen con las dimensiones óptimas para las mismas. El alcalde placentino tampoco ha dado luz a la pregunta del editorial sobre si existía una baja temeraria en la adjudicación de la obra que se ha llevado una empresa foránea y no empresas extremeñas perfectamente capacitadas para llevar a cabo la obra de reposición de las farolas que, como decimos, pasan de cuatro metros a nueve de altura.
En todo momento (la carta abierta se publicó el domingo) se han dado facilidades al alcalde para responder a uno y otro, abriendo las puertas de este periódico para contestar lo que creyese oportuno, pero no ha sido así. Algunos pensarán que Pizarro no ha tenido conocimiento ni de la carta ni del editorial, pero mucho nos extraña por dos motivos: el número de lectores de la carta, que es la más leída dentro del ranking automático que realiza el sistema informático del periódico, y porque el Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento está al tanto de cuanto se publica en los medios de comunicación de la ciudad.
¿Esto que quiere decir? Que el alcalde no tiene excusa y que no ha querido, pese a la invitación expresa que se le cursó, contestar ni a la carta ni al editorial. Son muchos los placentinos que esperaban que el alcalde diese respuesta a ambas cosas porque, de lo contrario, existe temor. No digamos si se cayese una farola; entonces no dudaríamos en pedir la dimisión del edil. Sin embargo, no queremos que se nos acuse de catastrofistas ni de que estamos poniendo en una situación delicada al alcalde. Únicamente le pedimos que como fue en Diario de Plasencia donde se realizó la denuncia ciudadana, sea en el mismo medio donde se dé la contestación.
Fernando Pizarro García-Polo atesora mayorías absolutas como alcalde porque Plasencia le ha votado y nosotros respetamos esa decisión democrática de la ciudad. Pero esa mayoría absoluta no puede caer en lo que decía un gran alcalde, José Luis Mariño Roco: «El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente».
El actual alcalde de Plasencia, a ocho meses de unas elecciones, debe sembrar tranquilidad, a pesar de que sea un apestado en su partido. Es lo que tiene ir en contra del aparato y María Guardiola, antes o después, se acabará cobrando que le hiciese sombra en su elección como presidenta del Partido Popular de Extremadura.
Por eso, ahora necesita más que nunca la fortaleza que le dan los placentinos en las urnas. Y por eso también debe contestar a los ciudadanos y a un medio de comunicación cuando le lanzan preguntas simples: ¿son seguras las pilastras que se están colocando en farolas de nueve metros? ¿Hubo baja temeraria?













Lo dice bien claro el titular, silencio o cobardía. Pero Plasencia espera y necesita una respuesta.
Buenas noches. Sería tan amable el alcalde de responder, sería un detalle. Si no sabe que se preocupe y se informe, por favor. Muchas gracias.
Seguro que lo está pensando, informes y todo lo que pueda acaparar para darte y que te duela, no es de los que responden a tontas y a locas.
Con lo soberbio que es dudo que conteste. Él siempre tiene la razón en todo y su mendacidad es ya preocupante. Su apellido solo es Gracia el añadido se lo pone él. Es así su ego.