Conoce a los siete nietos de Bertín Osborne. La boda de Tamara e Íñigo: el triunfo del amor. Marta Ortega embarazada de su tercer hijo. El preocupante mensaje de Kiko Rivera tras ser ingresado en Urgencias. Y luego está el aborto de Ayuso, la hija de Pedroche, el futuro nuevo hijo o hija de Osborne (o no). Y no sé qué de la Obregón. Y no sé si algo de la Presley y Vargas Llosa. O Vargas Llosa ya no.
Estas son noticias de actualidad (sacadas del Hola). No me interesan absolutamente nada. Las he escrito para captar la atención del público lector.
Las personas nombradas me hacen perder el tiempo. A mí. A otras personas no. No estoy comparando ni haciendo de menos a nadie. No es eso. Aunque no quiero saber nada de sus vidas me llegan informaciones de ellas.
En su cuento “Las nieves del Kilimanjaro”, Ernest Hemingway dice, aparte de que el Kilimanjaro es -con sus casi seis mil metros de altura- la montaña más alta de África, que cerca de la cima del Ngaje Ngai se encuentra el cadaver de un leopardo reseco y congelado. Y se pregunta cómo pudo llegar el animal a aquellas alturas. Y uno deja volar la imaginación.
A mí esto del Kilimanjaro (en Tanzania) me parece más interesante que las vidas superficiales, sabidas e/o inventadas (cuando alguien saca a relucir su intimidad por dinero…, quizás no es del todo verdad) de los nombrados al principio.
Mientras, yo -un tipo raro como el que más, como todo el mundo- ayudado por Google Earth, viajo a la cima de la montaña: parece un paisaje lunar coronado por un gigantesco crater central y lleno de piedras olvidadas.
En el mismo cuento, un poco más adelante, Hemingway habla de un tal Fridtjof Nansen (1861-1930). No tenía ni idea de quién podía ser ese hombre hasta que he encontrado su nombre aquí. Era un explorador (y científico y diplomático y trabajador humanitario -eso dice la Wikipedia, pero en la Wikipedia también pone que fue padre de Liv, Odd y otros tres…así, “otros tres”- noruego) que ganó el Premio Nobel de la Paz en 1922 por haber coordinado las operaciones de ayuda a los necesitados de la Cruz Roja en las regiones rusas del Volga y el sur de Ucrania.
Es decir, en mil novecientos y poco, existía la Cruz Roja y ayudaba a los necesitados. Y había personas -rusas y otras- que lo pasaban mal. Por ejemplo.
Hemingway o Nansen, son nombres (apellidos) poco o nada conocidos (bueno, vale Hemingway sí) al menos, imagino, para los lectores del Hola. No significa nada. Ellos tienen otros intereses. O mejor dicho, como solo somos tiempo, emplean el suyo en asuntos diferentes a los que me interesan a mí. No significa mucho. En la variedad está el gusto. Cuánto más diferentes seamos más aprenderemos. Y eso está bien.
Fin.












