En los últimos años hemos vivido una rebelión normativa y estratégica a favor del desarrollo sostenible. Europa de este modo se sigue preparando para asumir los desafíos plasmados en cada uno de los ODS y de igual manera nuestro país, como no podía ser de otro modo. Durante este corto camino debemos recordar la ley de Información No Financiera , hasta la recientemente aprobada Ley de Residuos y Suelos Contaminados, pasando por la publicación de la Estrategia de Desarrollo Sostenible, sin olvidar pesos pesados como la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. El objetivo número uno de Europa sigue siendo ser el continente que lidere la transición sostenible.
Para conseguir este desafío, el sector público tiene el poder de incentivar todas las acciones sostenibles bajo un marco legal claro que garantice la confianza de los inversores hacia los aspectos ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG). Es decir, reprogramar el sector financiero para que su actividad vaya dirigida al cumplimiento de este objetivo. En este sentido, España ya se ha puesto en marcha mediante la elaboración de un nuevo Plan Nacional de Finanzas Sostenibles que promete cambiar ecosistema financiero tal y como lo conocemos.
El Reglamento de la Taxonomía europea se enmarca en el Plan de Acción de Finanzas Sostenibles de la UE y su objetivo principal es facilitar las inversiones sostenibles, es decir, reorientar los flujos económicos de inversión hacia actividades consideradas como medioambientalmente sostenibles. Este plan tiene en cuenta las líneas aprobadas dentro de la Agenda 2030 para el Desarrollo sostenible adoptada por las Naciones Unidas en septiembre de 2015, así como el conjunto de iniciativas políticas que van dirigidas a alcanzar la neutralidad climática mediante “El Pacto Verde Europeo”.
Mediante la aplicación de la taxonomía de las finanzas sostenibles las entidades podrán transformar sus modelos de negocio en actividades económicas sostenibles de manera que permita a los inversores entender en qué medida determinadas inversiones contribuyen a lo largo de los objetivos sostenibles. De esta manera, la taxonomía se presenta como una vía de desarrollo de nuevas líneas de negocio, así como la captación de nuevas formas de financiación y de inversión y como la aportación de otros beneficios mostrados a continuación:
Plan Nacional de Finanzas Sostenibles.
Nuestro Plan Nacional emana directamente del marco europeo de finanzas sostenibles, el cual contribuirá a fortalecer el panorama mundial de las finanzas sostenibles estando actualmente Europa en una posición privilegiada para beneficiarse de esta situación. El Plan Nacional de Finanzas se estructura en tres ejes fundamentales los cuales son:
El primer pilar de este plan es la propia taxonomía, que es el lenguaje común que nos permite clasificar las actividades como sostenibles.
El segundo pilar tiene que ver con la estandarización de la información no financiera para reducir las asimetrías informativas y permitir su comparación. La renovación de la Directiva de Información No Financiera tiene precisamente este objetivo. El propio Plan se alinea con la misma, promoviendo la adaptación local a estos criterios.
En tercer lugar, este marco legislativo se beneficia de herramientas que garantizarán su adopción por parte del mercado. Este punto se refiere a estándares existentes como el de bonos verdes de la UE, que responden a la demanda de seguridad jurídica de los inversores.
Seis áreas de actuación para transformar el sistema financiero
Las áreas de actuación para transformar el sistema financiero han sido en concreto seis áreas de actuación en las que se articulará el Plan estas son:
Impulsar las finanzas sostenibles a nivel internacional y europeo, instaurando nuevas iniciativas que fomenten a nivel global el progreso de las finanzas sostenibles. Por ejemplo, se impulsará la hoja de ruta del G-20 sobre finanzas sostenibles que marca la lista de tareas para los próximos años.
Promover a España como referente en la emisión de instrumentos financieros sostenibles. Este punto juega un papel central el éxito de la emisión de bono verde soberano en 2021 y que se facilitará que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) continúe con su programa de bonos sostenibles, como importante emisor ESG.
Crear capacidades, conocimiento y sensibilización en materia de finanzas sostenibles. Para cumplir con este propósito, por parte de la Dirección General del Tesoro se ha anunciado la creación de un foro español de finanzas sostenibles como espacio de encuentro entre el sector privado y la administración. Asimismo, se reforzará el objetivo de mejorar la cultura financiera de los ciudadanos, adaptando el plan de formación financiera para incorporar en el mismo un componente de sostenibilidad.
Se promoverá una adecuada coordinación administrativa. El Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital coordinará todas las acciones de implementación de medias sostenible junto con otros ministerios y en especial el de Transición Ecológica, creando para ello grupos de trabajo que fomenten esta labor de coordinación.
Fortalecimiento de la gestión de los riesgos derivados del cambio climático y la transición energética. Este punto se desarrolla en la propia Ley Española de Cambio Climático, la cual introduce dos mecanismos para este propósito. El primero, destinado a que determinadas empresas emitan informes periódicos de sus riesgos climáticos; y el segundo, para que los supervisores como la CNMV y otros órganos públicos elaboren un informe bienal con los hitos conseguidos a nivel nacional sobre el acuerdo de París.
Se trabajará para acompañar a las pymes en su adaptación al marco de finanzas sostenibles sobre la base de proporcionalidad. En este punto, se pretende concienciar que las pymes puedan ser sostenibles y para ello es muy importante la obtención de financiación a coste reducido, beneficiándose de programas de financiación públicos que favorezcan modelos de negocios sostenibles y en general para mejorar su competitividad y resiliencia.












