Terry Venables, el ex futbolista del Chelsea y otros equipos ingleses y entrenador del Barcelona entre 1984 y 1987 fallecía el sábado a los ochenta años después de una larga enfermedad. El día de Reyes hubiera cumplido 81.
Entrenó al Barsa de Urruticoetxea, Amador, Cristóbal, Gerardo, Sánchez, Julio Alberto, Alexanco, Migueli, Moratalla, Calderé, Milla, Perico Alonso, Víctor Muñoz, Esteban, Rojo, Urbano, Schuster, Marcos, Archibald, Clos, Pichi Alonso y Carrasco y también del paraguayo Amarilla, el galés Mark Hugues, Gary Lineker o el primer año de Zubizarreta que del Alavés pasó al Athletic y luego fichó por los catalanes.
Venables llegó al Barsa el año en que Maradona se tuvo que ir al Nápoles. En el Barsa -lo acabo de leer ahora mismo en internet- Maradona marcó 38 goles en 58 partidos, casi igual que Messi que en 778 partidos marcó 672 goles.
Pero no vengo aquí a hacer una comparativa de los dos mayores genios del fútbol mundial -para mí está antes la Me que la Ma-, sino para escribir una mini necrológica del recientemente fallecido Terry Venables y su relación con los libros que es lo que a mí interesa.
De joven a Venables -no tengo ni idea de por qué yo le decía «Venablo» que es una especie de lanza o jabalina- le gustaron las artes, hasta llegó a grabar un disco. Más adelante, en 1979, empezó a escribir novelas a medias con el escritor Gordon Williams, cada uno escribía un capítulo del libro y luego corregían juntos. Llegaron a publicar tres con el detective James Hazell como protagonista. De esas novelas se hizo una serie de TV de 22 capítulos.
Yo conseguí una, la de la foto y la leí allá por 1985, cuando la compré. No recuerdo el argumento, supongo que sería prescindible, una novela de serie negra, de suspense de esas que me leo cuando quiero descansar de leer.
Siempre me interesó la relación de los deportistas con el mundo de la literatura, Terry Venables es uno de ellos. Para mí quedó más en el recuerdo por el libro suyo que leí -traducido por Albert Vinyoli y Katherine Hart- que por sus méritos y triunfos con el Barsa de fútbol que los tuvo -creo que perdió una final de Copa de Europa-, aunque he de reconocer que lo revitalizó ganando la liga en la temporada 1984/85 después de 11 años de sequía del Barça en la Liga Española.
Descanse en paz, sea dicho.












