El día cuatro de octubre, en la sede de la Presidencia de la Junta de Extremadura, tuvo lugar la firma del protocolo para desarrollar el Libro Blanco de la Tauromaquia. Guillermo Fernández Vara, como máximo representante del pueblo extremeño, quiso dar la importancia merecida al acto protocolario al que asistió el presidente de la Fundación del Toro de Lidia, Victorino Martín García.
Ambos tuvieron palabras de agradecimiento y elogiaron la labor valiente y decidida que en momentos tan decisivos está teniendo nuestra Administración Autónoma en defensa de esta expresión cultural, fiel reflejo de nuestras tradiciones.

Además de la más que evidente importancia cultural por los usos y costumbres, así como por las tradiciones propias de lo rural, es destacable la importancia política y económica de esta auténtica locomotora que, a día de hoy, es la tauromaquia en nuestra región.
Sería interminable nombrar todos y cada uno de los sectores implicados en cada uno de los pasos de este compendio de actividades que suponen cada uno de los sumandos que tienen como resultado final la tauromaquia en todo su más amplio espectro.
No obstante, y pidiendo disculpas por adelantado a todos aquellos que involuntariamente seguro no mencionaré, me permito enumerar las siguientes: Ganaderos, mayorales, vaqueros, encargados, tractoristas, industriales de aperos y maquinaria agrícola, herreros, mecánicos, industria de la automoción y transportes, jornaleros, veterinarios libres y sus auxiliares, mataderos, industrias de la alimentación y distribución de alimentos, establecimientos detallistas de zoosanitarios, fábricas de correctores y suplementos vitamínicos, gerentes, administrativos y veterinarios de las diferentes asociaciones de toros de lidia, herradores, talabarteros, agricultores, empresas de servicios agrarios, gestores agropecuarios, peleterías y marroquinerías, escultores, arquitectos, organizaciones profesionales agrarias, veterinarios oficiales, veterinarios de los equipos de saneamiento de “Tragsatec”, funcionarios y resto del personal del Laboratorio Regional de Sanidad Animal, funcionarios e inspectores de la PAC, empresas y trabajadores de reforestación, ingenieros técnicos agrícolas, ingenieros agrónomos, técnicos medioambientales, guarderías rurales públicas y privadas, fábricas de piensos y sus trabajadores, medios de transporte de animales vivos, muertos (gestión de retirada y destrucción de cadáveres) y alimentación animal en general, empresas de regadío, guarderías y asociaciones de regantes…

Por otra parte, y en lo referente a las plazas de toros y a los diferentes espectáculos taurinos y fiestas relacionadas: Hoteles, restaurantes, bares, tiendas de regalos y recuerdos taurinos, Cruz Roja Española, albañiles, carpinteros, areneros, acomodadores, taquilleros, limpiadoras, camareros, diferentes Fuerzas y Cuerpos de seguridad públicas y privadas, vendedores de plaza, imprentas, repartidores y empresas de publicidad, veterinarios titulares de las plazas, personal de los ayuntamientos, funcionarios de la delegación de Gobierno, personal de los Colegios de veterinarios de las provincias, bancos, corredurías de seguros, empresas de paquetería, gasolineras y concesionarios automovilísticos, asesores taurinos, peñas taurinas, dueños de los locales, pintores, alguacilillos, toreros, sobresalientes, apoderados, picadores, mozos de cuadras, tratantes de ganado, corredores de ganado, conductores, mozos de espadas, empresarios de plazas de toros, periodistas y fotógrafos taurinos, artistas de distintas disciplinas, sastres y modistas, sombrereros, industrias de los tejidos…

Según Victorino Martín: “La biodiversidad y la variabilidad genética que se da en las dehesas de bravo, tanto dentro de las ganaderías como en todas las especies animales y vegetales que se crían alrededor del toro, es brutal”. Mencionar en este punto la interrelación con otras especies como la equina, porcina y las cinegéticas.
Totalmente de acuerdo con su afirmación y con su definición, pues brutal es todo lo que el toro genera.
Actividad fijadora de población rural, en la tan denostada y ahora añorada España vaciada. Favorecedora de trabajos de mano de obra especializada y de calidad, en estas zonas más deprimidas. Buque insignia y orgullo de nuestra dehesa. Permítanme, llegados a este punto, calificar nuestra dehesa como ese fantástico ecosistema de leyenda, formado por superficies agrícolas arboladas con ejemplares del género Quercus (encinas, alcornoques, quejigos, robles y otros), más o menos dispersos y un estrato herbáceo bien desarrollado, gracias a la acción histórica y continuada del hombre, eliminando gran parte de los arbustos. Es de origen agrícola (tierras labradas en rotaciones largas) y ganadero. Siendo su producción principal la ganadería extensiva, que aprovecha los pastos, las rastrojeras y las bellotas.

Finalmente les daré algunos datos de interés: En Extremadura hay alrededor de 1.237.000 hectáreas de dehesa, de ellas 1.202.876 lo son de montanera. En el inicio del año ganadero de 2019 quedaban en nuestra región 30.369 animales de lidia, de modo que en diez años ha disminuido en un veinticinco por ciento la cabaña.
Perviven en Extremadura poco más de cien ganaderías de bravo. Podríamos llegar, de persistir esta regresión, a la extinción de la raza, como de hecho ya nos está ocurriendo con los asnos y las mulas.

Así pues, reiteramos que nos unimos a la celebración de cualquier iniciativa que conlleve el apoyo a nuestra Fiesta Nacional. Nos congratulamos por la gran labor que, desde la Fundación del Toro de Lidia y desde las diferentes Administraciones de nuestra Comunidad Autónoma, se está realizando en aras a defender y promocionar este Bien de Interés Cultural.
In memoriam de José Luis Iniesta Vázquez, Francisco de Borja y Fernando Domecq Solís y Beaumont, Cipriano y Bernardino Píriz Borrallo, Arcadio Albarrán Olea, Luis Terrón Díaz y tantos otros ganaderos extremeños, de cuna o de vida, que vivieron por y para la tauromaquia. ¡Dios los tenga en su Gloria!













