Apenas unos meses después del magnicidio y recién empezaba la Primera Guerra Mundial tuvo lugar uno de los acontecimientos humanos más espontáneo y genuino que se recuerdan. Aún a día de hoy se sigue discutiendo si tal hecho se consensuó por parte de ambos bandos contendientes o si realmente fue un acto de valentía cristiana. Los mandos militares atónitos al asistir al espectáculo magistral de aquellos soldados, tropas de unos y otros que, hartos de muerte y barro, decidieron bajar las armas y confraternizar con quienes se les presentaba como enemigos.
El argumento esgrimido para desobedecer las órdenes de los superiores jerárquicos y posponer las hostilidades, siquiera fuera por unos días, fue la llegada de la Navidad de 1914. Más de 100.000 soldados decidieron que en vez de intercambiar disparos preferían sustituirlos por regalos, cigarrillos, cantos y en alguna ocasión se llegó a disputar algún partido de fútbol en la conocida como tierra de nadie.
Breve destello de inteligencia e instinto, religioso si se quiere, que cambió las trincheras, el miedo y la sangre por un fugaz y efímero destello de paz y amor fraternal tan propio de estos días.
Tal parece que ocurre en estos días festivos en la derecha regional y especialmente en la derecha emeritense y placentina. Y es que, más preocupados en atender sus obligaciones religiosas y familiares, los diferentes contendientes o cuando menos aspirantes andan callados y sin duda ocupados en una suerte de tregua de Navidad contemporánea.
Los más, expectantes ante la amenaza si no farol, por la creación de nuevos y diversos partidos que conllevarían la disgregación y ampliación de las diferentes susceptibilidades. Lo mismo da que el envite venga de un famoso y televisivo cocinero como de un veterano líder ofendido por desdeñado.
Bien harían unos y otros en aprovechar estos días para consensuar un frente común y agrupar a todos en una moderna y actualizada CEDA. Claro está que poco o nada se parecen doña María Guardiola Martín y don José María Gil Robles. Ahorrándonos el bochornoso por extravagante espectáculo de transfuguismo, deslealtades y lo que te rondaré morena… que aún nos quedan por presenciar en esta novedosa “isla de las tentaciones” y actualizada hoguera de las vanidades.
Y es que nos tememos que, en el siguiente capítulo de esta serie de próximo estreno en las más afamadas plataformas televisivas, veremos cómo los numantinos y ya escasos devotos liberales se quitan la máscara y se pasan en desbandada premeditada y oportuna, previa a las elecciones, a las trincheras más conservadoras, siguiendo el camino trazado por su pelirroja avanzadilla pacense. ¡Tiempo al tiempo!…












